Querida Nicaragua: Recibí una carta donde una señora muy estimada y muy cristiana me afirma que yo seré Presidente de Nicaragua. Eso es lo que deseamos muchísimos demócratas de nuestro país. Y me pide ella que yo diga lo que haría de este país. Que diga algo de lo que haría cuando llegue a la Presidencia.
Aunque me parece un poco petulante de mi parte voy a tener que atender los deseos de esta gentil oyente.
Cuando yo sea Presidente haré un gobierno eminentemente civilista, donde el poder civil esté por encima del poder militar. Eso es lo que dice la Constitución y el respeto a la Constitución es algo sagrado. Respetaré las leyes, pues son ellas el fundamento de la democracia y respetarlas es la mejor prueba de buen gobierno.
Arreglaría cualquier problema limítrofe mediante la acción diplomática por medio del diálogo amistoso.
No mandaré leyes militaristas que atemoricen a la población. Procuraré aumentar el presupuesto para la educación y la salud. Fomentaré la llegada de inversionistas que puedan crear fuentes de trabajo para que nuestros jóvenes no sigan emigrando a otros países y para que hombres y mujeres tengan un trabajo digno para el sustento diario.
Cuando yo sea Presidente inauguraré la revolución de la honestidad y no permitiré que nadie meta las manos en las arcas del Estado. No habrá coimas ni sobornos.
La educación será privilegiada. Los niños recibirán asignaturas que les enseñen disciplina, moral, trato social, orden, puntualidad y amor al trabajo.
Cuando yo sea Presidente reformaré los poderes del Estado. Enviaré al Congreso ternas con nombres de ciudadanos respetables, prestigiosos, cuya trayectoria de vida sea intachable y conocida por toda la comunidad. Con gente como ésta será conformada la Corte Suprema de Justicia.
Voy a cambiar el Consejo Supremo Electoral creando un Tribunal Electoral con un solo Presidente y dos o tres secretarios. Voy a crear un Instituto de Cedulación para terminar con el engorroso problema de conseguir una cédula. Al lado de ella colocaré un departamento donde la comuna podrá emitir partidas de nacimiento de rápido trámite.
Cuando yo sea Presidente reformaré la Contraloría General de la República, tan costosa . Dejaré un solo contralor con las calidades propias de sus funciones, especialista en controles contables, alguien que no esté ligado a ninguna directiva partidaria para que sus decisiones no respondan a partido político alguno.
Los ministros serán escogidos escrupulosamente con las mismas cualidades y características de los funcionarios anteriormente mencionados.
Y algo sumamente importante. Mi gobierno de unidad nicaragüense por la esperanza tendrá una especial predilección por las mujeres y por los jóvenes .Voy a crear una institución especial y llamaré periódicamente en campos pagados a todos los jóvenes y mujeres profesionales para que presenten sus currículos y poder incorporarlos a las labores del Gobierno de acuerdo con sus capacidades y disposiciones.
Cuando yo sea Presidente no permitiré que el Seguro Social siga siendo caja chica del Gobierno y procuraré a la mayor brevedad que mi gobierno comience a pagar la deuda que los gobiernos anteriores han dejado insolvente con la institución del Seguro. Así los que hemos cotizado durante años tendremos nuestra jubilación asegurada.
Hay muchísimas cosas más que recomponer en la Administración Pública, pero para ello primero hay que ganar el poder. Y eso puede lograrse participando en política activamente, hay que recordar que la “la culpa no es de los que se equivocan, es de los ausentes.
El autor es director general de Radio Corporación.
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