Encuestas
Hace algún tiempo me encontré una caricatura en la que un jefe le preguntaba a su subordinado por el resultado de una encuesta: “¿Cómo salimos en la encuesta? ¿Salimos bien o fueron manipuladas?”. Es la historia de siempre. Así que no es casual que los que ayer renegaban de las encuestas y la firma encuestadora M&R hoy celebren, y los que ayer celebraban hoy encuentren mil razones para descalificarlas.
Diagnóstico
Una encuesta es a un momento de un grupo social lo que es un diagnóstico médico a un paciente. Sirve para saber si está sano o enfermo, qué dolencias tiene y cuál medicina debería tomar para que las cosas marchen mejor. Yo podré buscar un médico que me engañe y que me diga que no tengo la enfermedad que me va a matar, pero no por ello la enfermedad desaparecerá. Igual con las encuestas. Hay quienes quieren cerrar los ojos y ver las encuestas como instrumentos de propaganda. “Si convenzo a la gente de que la mayoría piensa como yo, a lo mejor terminarán todos pensando así”. Son falsas alegrías. La misma alegría que muestra un enfermo terminal cuando por equivocación le dicen que está sano. Podrá celebrar, y hasta verse mejor por un tiempo, pero no se salvará por ello de la muerte.
Remedio
Lo que queda claro en esta última encuesta de M&R es que, si todo sigue como va, Daniel Ortega ni siquiera tendrá que usar a Roberto Rivas para ganar. Y los que ahora salen mal, lejos de descalificar al médico, deberían reflexionar qué pasó para que se llegara hasta este punto y, más importante aún, qué medicina se debe tomar si es que aún hay remedio.
Artículo
Hay personas que no distinguen el periodismo de la propaganda, como don Jorge J. Cuadra V., quien en su artículo “Premiada de LA PRENSA se burló de don Fabio” carga frontalmente contra la periodista Amalia Morales, a quien acusa ácidamente de no apoyar a don Fabio Gadea, como si el trabajo de un periodista es apoyar candidatos presidenciales. No sólo eso, pide su cabeza, insinúa que es una infiltrada y se une al numeroso grupo de quienes para descalificar alguna información que les incomoda acusan, sin prueba alguna, de pagos por esa información. Bajos recursos, a los que por suerte ya muy pocos les creen.
Amalia Morales
Sobre Amalia Morales tendría mucho que decir. Basta sí decir que es una de las mejores periodistas que hay en Nicaragua y pocos como ella han cultivado la crónica, uno de los géneros más difíciles de manejar, pues se mueve entre los hechos y las apreciaciones que sobre ellos hace el autor. Género interpretativo, le llaman los especialistas. Es, en otras palabras, ver un evento por los ojos del periodista que estuvo ahí. Eso fue lo que hizo en la concentración de don Fabio que como reportera, y no como propagandista, le tocó cubrir.
No me ayude, compadre…
Al final no me quedó claro si el artículo del señor Cuadra perseguía establecer una discusión sobre periodismo, demostrar que lo que dijo la periodista no ocurrió por el bien de don Fabio Gadea o atemorizar a los periodistas para próximas coberturas “más positivas”. En cualquier caso, fracasó en su intento. Ni habló de periodismo y flaco favor le hizo a su candidato presidencial, al mostrar la intolerancia que empiezan desde ahora a mostrar algunos de quienes le rodean.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A