Nicaragua y el resto de países que pertenecen al Sistema de Integración Centroamericana (SICA) definieron su posición a favor de la extensión del Protocolo de Kioto, durante la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 16), que se realizó en Cancún, México.
- A pesar de que la COP 16 era una reunión para unir a los países en contra del cambio climático, Costa Rica continuó con su campaña sucia contra Nicaragua.
Lo que no dijo Costa Rica es que su política de desarrollo económico está basada en destruir los sitios Ramsar del sur de Nicaragua.
La delegación nicaragüense respondió invitando al mundo a ver la realidad en la zona, y asegurando que el país se rige por la Declaración de los Derechos de la Madre Tierra y de la Humanidad.
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“Requerimos que la COP 16/MOP6 (Sexta Reunión de las Partes del Protocolo de Kioto) resulte en la extensión del Protocolo de Kioto a segundo período de compromisos por parte de los países Anexo 1 (industrializados), con metas ambiciosas y cuantificadas de reducción de emisiones”, expresó el ministro del Ambiente de Guatemala, Luis Ferraté, en representación del SICA, ayer en Cancún.
Un día antes, Juana Argeñal, ministra del Ambiente de Nicaragua, había dicho que “Nicaragua… propugna porque al menos se suscriba en esta Cumbre la continuidad del Protocolo de Kioto, como un relanzamiento de ese realizamiento de equilibrios y armonías, que ya no puede esperar”.
Argeñal se refería a los puntos que más le interesan al SICA, como son la responsabilidad compartida pero diferenciada sobre el cambio climático, y la justicia ambiental a través de la compensación por deuda ecológica para los países más vulnerables a este fenómeno, tal como refirió Ferraté.
No obstante, para que esta posición se extienda entre el resto de las 194 delegaciones del mundo, tiene que superar la posición de países poderosos como Japón, Rusia, Bielorrusia y Canadá, que se oponen a la extensión del Protocolo de Kioto, que se firmó en 1997 y expira en 2012.
ARMA DE DESTRUCCIÓN MÁXIMA
Tras dar un repaso por las amenazas y consecuencias del cambio climático en la región, el representante de Guatemala definió el fenómeno como “un arma de destrucción máxima de los bienes y servicios naturales que sustentan nuestras vidas”.
Debido a esta realidad, el delegado guatemalteco solicitó a los países industrializados que, “de conformidad con la Convención y el Protocolo de Kioto, cumplan con el compromiso de apoyar a los países en desarrollo para mejorar sus capacidades de atender los desafíos del cambio climático en todas las áreas vinculadas con la adaptación y mitigación al cambio climático”.
En representación del SICA, Ferraté solicitó fondos, tecnología y financiamiento para la Estrategia Regional de Cambio Climático (ERCC) de Centroamérica, que fue presentada esta semana en Cancún.
Las últimas horas de negociaciones en Cancún eran agitadas, según reportes desde México. Aunque había un acuerdo vinculante, todo indicaba que sería una repetición de Copenhague, con grupos excluidos, diferencias en metas de emisiones.
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