COLMILLO ELECTORAL
Hagámonos la pregunta: ¿Hay necesidad de pelearnos con la OEA? ¿Por qué el presidente Daniel Ortega habla hasta de “salirnos de la OEA”? Ahí es donde a mi parecer comenzó a enseñar el colmillo la estrategia gubernamental-partidaria sobre el diferendo limítrofe con Costa Rica. Lo que temíamos muchos. Todos sabemos que Ortega es un personaje muy voraz y ya sospechábamos que iba a buscar cómo sacarle todo el millaje electoral posible a este pleito, pero no conforme con ganar puntos, quiere de paso cargarse a la OEA, que es hoy por hoy, junto a la Unión Europea, la observación electoral que el mismo Ortega se comprometió a aceptar en un momento en que no pudo capear el bulto. Vuelvo a preguntar: ¿Es necesario desacreditar a la OEA para preservar la soberanía de Nicaragua?
AMOJONAMIENTO
Aceptando la resolución de la OEA Nicaragua lograría comprometer a Costa Rica en el amojonamiento que ha estado evitando hasta ahora. ¿No es eso lo que queríamos? ¿O hay algo más que nosotros no sabemos? Claro, a renglón seguido viene el diálogo y, si no se resuelve ahí el asunto, la corte internacional donde Nicaragua está obligada a demostrar que por ahí pasaba el río cuando se produjeron los tratados y laudos que justifican nuestra posesión de esa porción de tierra.
COSTA SUR
Creo que Nicaragua no ha sabido aprovechar esa torpe pretensión costarricense de que el límite de ambos países lo define la frontera sur del río San Juan por los siglos de los siglos. Y si por esos nunca descartados cataclismos naturales de esta región, un día el río comenzara a pasar por Nueva Guinea (estoy exagerando para que se entienda mi punto) ¿todo ese territorio pasaría a ser de Costa Rica? Pero, si saliera por Limón (sigo exagerando), ese territorio pasaría a ser de Nicaragua fiel al reclamo de Costa Rica que su país comienza en la costa sur del nicaragüense río San Juan sin importar los movimientos que éste haya tenido?
PATENTE DE CORSO
Ortega se está equivocando al confundir el respaldo nacional que ha tenido en este particular diferendo con una patente de corso para hacer lo que se le venga en gana. Al paso que vamos pronto dirán que no reelegir a Ortega es antipatriótico. En su partido le siguen la corriente sin mayor razonamiento, pero Nicaragua es otra cosa. No se trata de seguir adonde él vaya. Se trata de apoyarlo cuando se considere que está actuado correctamente. Y en esto de la OEA a mí me parece que se está equivocando al desacreditarla. A menos que no sea el interés nacional el que se persiga, que ahí ya estamos hablando de otros cien pesos.
OBSERVACIÓN ELECTORAL
Es que si en los planes de Ortega está que todas las piezas del rompecabezas estén en su lugar para noviembre de 2011, la OEA podría convertirse en una piedra en su zapato. En marzo pasado, Nicaragua se comprometió, a regañadientes, ante el enviado Dante Caputo a permitir “la observación electoral amplia y precisa” como dijo el entonces magistrado electoral José Luis Villavicencio. Ya antes le había arrancado la promesa verbalmente a Ortega, y luego hasta una carta de invitación envió Cancillería. Pero, pronto se percataron que la OEA puede ser incómoda y después dijeron que no era observación electoral lo que quisieron decir, sino “acompañamiento”, y ahora parecen estar preparando las condiciones para después decir: “¿Qué nos tienen que venir a decir la OEA de elecciones si ellos “hicieron una votación amañada y manipulada” (palabras entrecomilladas textuales de Ortega)? El comal le dice a la olla.
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