Por Lucydalia Baca, Wilder Pérez y Josué Bravo
“No estoy haciendo viajar a ninguna comisión. Lo que voy a hacer es ver la forma de verificar si hay cumplimiento o no de los acuerdos adoptados” en la resolución aprobada por el Consejo Permanente el viernes pasado, dijo ayer el Secretario General de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, al enterarse de que el canciller de Costa Rica, René Castro, anunció que el viernes arribaría a ese país “una misión de la OEA integrada por expertos en materia de negociación, observación en sitios de conflicto y prevención de conflictos militares”.
A pesar de la declaración de Insulza, al cierre de esta edición el canciller Castro mantenía que la misión llegaría, ya que el propio embajador de Costa Rica ante la OEA, Enrique Castillo, verificó personalmente la visita con Insulza. Castro explicó que desconoce los detalles de la misión y el tiempo que permanecerá en el país, pero sabe que buscará sus propios medios aéreos para visitar la zona del litigio. También anunció que mañana solicitaría la convocatoria para el día 29 ó 30 de noviembre de la reunión de cancilleres.
Además, en otro intento por detener los trabajos de dragado y limpieza del río San Juan que continúan con normalidad, Costa Rica abrió un nuevo frente de batalla contra Nicaragua al denunciarlo ante la Convención Ramsar.
Sin embargo, la mayoría comenzó a tomar partido. El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, expresó su respaldo a Costa Rica afirmando que Nicaragua no ha usado los canales adecuados en este conflicto y como latinoamericanos no pueden permitir que ningún país invada a otro.
El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, abogó por una salida pacífica que considera debe comenzar con el retiro de las tropas nicaragüenses del territorio costarricense.
Abogamos porque se solucione prontamente el conflicto, que de alguna manera atrasa el relanzamiento de la integración centroamericana, afirmó Funes a CNN.
Por su parte Mendel Goldstein, embajador de la Unión Europea (UE) en Centroamérica, durante un acto público al que asistió en Managua instó a ambos países a «renovar esfuerzos» para resolver el conflicto para evitar poner en riesgo los proyectos de la cooperación europea en el istmo y criticó la pretensión de Nicaragua de abandonar la OEA.
No es normal que haya ataques verbales, que haya conflictos, que la gente se retire de organizaciones regionales o amenacen con retirarse» por una disputa con un vecino, señaló Goldstein.
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A pesar de la afirmación del canciller costarricense en cuanto a la llegada de la misión, Insulza lo atribuyó a un “error” y a una posible confusión por la llegada a Costa Rica de una misión de observación electoral. En cuanto al nuevo cambio de postura, que ahora solicita otra vez la reunión de cancilleres, se limitó a señalar que “todavía no ha recibido tal solicitud”, pero si la recibe es el Consejo Permanente quien debe decidir, explicó Insulza, para quien aún “hay mucho por hacer” en el caso, por lo que pidió a los países no apresurarse y mantener abierta la vía del diálogo.
El Secretario General confirmó que recibió una carta de Denis Moncada, embajador de Nicaragua ante la OEA, en la que le explica la postura del país en contra de la resolución y de la actuación del organismo. Insulza rechazó que haya un “complot internacional” contra Nicaragua. Reiteró que no se han involucrado en un tema limítrofe y que no ha intentado fallar a favor de ningún país, sino que ha propuesto unas condiciones mínimas para negociar bilateralmente.
Mientras tanto, en Managua estudiantes de las universidades estatales del país marcharon ayer desde la Avenida Universitaria hasta la Cancillería, en apoyo a las acciones del Gobierno en defensa del río San Juan.
La multitud que fue más grande que cualquier marcha en reclamo del seis por ciento del presupuesto que exigen cada año los universitarios, avanzó al ritmo de música nicaragüense y consignas como “Ticos, maricas, el río San Juan es nica”, hasta llegar a la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, donde el canciller Samuel Santos agradeció el apoyo y expresó que, al igual que los estudiantes, apoya un diálogo sin condiciones con Costa Rica.
Durante la marcha, Santos se negó a brindar mayores detalles sobre una escueta nota que la Cancillería acababa de emitir desmintiendo la versión vertida por el general en retiro Humberto Ortega, hermano del presidente Daniel Ortega, sobre supuestas negociaciones entre Managua y San José en las que habría intervenido.
El lunes el general en retiro y ex jefe del Ejército, a través de una carta que se publicó en medios nicaragüenses y costarricenses, se refirió a supuestas pláticas informales en las cuales habría servido de intermediario entre su hermano Daniel, el ex mandatario tico Óscar Arias y la actual presidenta Laura Chinchilla, en busca de una solución a la controversia entre Managua y San José.
El documento también señalaba que el presidente Ortega estaría anuente a replegar las tropas ubicadas en la zona que Costa Rica considera como invadida.
La nota emitida por Cancillería dice: El Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de Nicaragua deja claro con esta nota que las versiones difundidas por medios de comunicación sobre supuestas negociaciones secretas en las que participaría el General en Retiro Humberto Ortega Saavedra, a través de contactos con el ex Presidente de Costa Rica, Óscar Arias; con la actual Presidenta, Laura Chinchilla, y con el actual Canciller, René Castro, son totalmente falsas.
Mientras tanto en Costa Rica, antes de que el Gobierno desmintiera al general Ortega, el canciller Castro dijo que la carta “tiene ideas interesantes y una perspectiva que evidencia conocer la forma de pensar aquí en Costa Rica” y aseguró que estaba “analizando el texto con detenimiento”, pero a la vez con cautela.
“En algún momento él (Humberto Ortega) me dijo eso (lo del retiro de tropas) y me he quedado esperando a que alguna de las propuestas se plasme, pero eso no ha pasado aún”, afirmó Castro.
En cuanto a la “solicitud urgente” que hizo ayer Costa Rica para que la Convención Ramsar envíe una misión de asesoramiento por el supuesto daño ambiental que provocan a los humedales de la Isla Calero los trabajos que se realizan en el río San Juan, el ecólogo Kamilo Lara, uno de los más prestigiosos del país, aseguró que la denuncia no tiene “ninguna justificación técnica”.
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