Violencia más allá del género

Javier (nombre ficticio) es un joven de 29 años que sufre de violencia de pareja, desde que inició su relación hace dos años. Todo empezó con una pequeña discusión por celos, “soy un hombre muy desconfiado y un día de tantos le reclamé a mi compañera por su tardanza a la casa, ella no supo explicarme y comenzó a ponerse agresiva y se me lanzó encima con una lima de uñas metálica causándome una grave herida. Ése fue tan sólo el inicio, ya que luego me quedé sin trabajo y ella se ha encargado del gasto de la casa y de los hijos que ella tuvo con su anterior pareja y que yo decidí criar, sin embargo, está constantemente atacándome verbalmente con frases como: “Mantenido”, “Vividor” “Bueno para nada” y otras palabras aún más fuertes que me han hecho caer en depresión”, revela.

Javier (nombre ficticio) es un joven de 29 años que sufre de violencia de pareja, desde que inició su relación hace dos años. Todo empezó con una pequeña discusión por celos, “soy un hombre muy desconfiado y un día de tantos le reclamé a mi compañera por su tardanza a la casa, ella no supo explicarme y comenzó a ponerse agresiva y se me lanzó encima con una lima de uñas metálica causándome una grave herida. Ése fue tan sólo el inicio, ya que luego me quedé sin trabajo y ella se ha encargado del gasto de la casa y de los hijos que ella tuvo con su anterior pareja y que yo decidí criar, sin embargo, está constantemente atacándome verbalmente con frases como: “Mantenido”, “Vividor” “Bueno para nada” y otras palabras aún más fuertes que me han hecho caer en depresión”, revela.

Javier afirma que por el amor que le tiene a los niños evita discutir con ella, “doy la vuelta, porque a pesar de todo la quiero, y a los niños los quiero como míos, y sería incapaz de ponerle un dedo encima”, nos cuenta.

Ésta es sólo una de muchas historias que existen, donde es el hombre y no la mujer la víctima de maltrato, sin embargo, y según las estadísticas son las féminas quienes más sufren de algún tipo de violencia, un problema social grave que ha transcendido fronteras y géneros que deteriora poco a poco la familia y que lamentablemente suele justificarse o aceptarse como algo cotidiano.

Juego de poder

Según Eveling Flores, de la Dirección de Mujeres en Movimiento de la Fundación Puntos de Encuentro, la violencia que viven las parejas puede ser física, patrimonial (es decir cuando quien tiene más dinero manda), sexual —cuando no logramos dialogar sobre la planificación y gustos sexuales—, o sicológica, que es cuando te agreden emocionalmente, te desvalorizan o insultan; todas como consecuencia de la falta de una buena comunicación de nuestros sentimientos, factores culturales y sociales, que también dependen de la relación de poder o del entorno donde se dé la discusión o puntos divergentes que generan conflictos.

“Nadie debería dejarse maltratar. Todo tenemos iguales derechos y responsabilidades, sin embargo, los hombres tienen un poderío en un sistema de dominio, donde la masculinidad es sinónimo de poder y a las mujeres no se les permite salir del patrón de conducta, es decir, no se espera sea ella quien tome las riendas, y si esto sucede es entonces cuando el hombre pasa de agresor a agredido. No es natural que una mujer denigre”, afirma.

Flores dice que por cultura las mujeres están hechas para aguantar todo tipo de violencia y ellos para ejercerla, pero cuando pasa lo contrario se sobredimensiona la actitud del hombre que no ejerce poder y es visto mal por la sociedad. “Humillaciones, menosprecios e insultos son las expresiones de violencia psicológica mas comunes”.

Por su parte la sicóloga clínica Adriana Trillos señala que la violencia conyugal hacia los hombres existe, y es un problema negado e invisibilizado en nuestra sociedad debido a los múltiples mandatos machistas.

“La balanza del poder se ha inclinado históricamente hacia los hombres y hemos aprendido a interpretar que son ellos quienes mandan, imponen, controlan y deciden sobre sus vidas y la de los demás, asimismo, se nos ha hecho creer que para ser escuchados y tomados en cuenta debemos someter a los otros, volviéndonos especialistas en las formas más diversas de dominio”, afirma.

Cuando esto sucede y la mujer decide no someterse al hombre tomando el mando de las funciones que socialmente le corresponden a él, —como una manera de liberarse— ella es quien domina y suele recurrir a un arma aún más poderosa para ganar la “guerra”.

Formas de maltrato

De acuerdo con Trillos, las mujeres se basan en armas —principalmente psicológicas— para someter a sus parejas. Entre las más frecuentes están:

1. Humillaciones y burlas: Muchas mujeres no tienen reparo en exponer las flaquezas de orden económico, laboral o sexual que identifican en los hombres, por lo tanto suelen denunciarlas de forma crítica y destructiva, haciéndolos sentir avergonzados. Por otro lado, también pueden tener comportamientos arbitrarios que lastiman a sus parejas (ser infieles sin importarles que ellos se den cuenta), o tomar decisiones solas sin consultar cómo les afecta a ellos o a la familia.

2. Ofensas: Expresiones verbales descalificadoras que pretenden reducir alguno o varios aspectos del desempeño del hombre como persona, padre, trabajador o pareja. Por ejemplo: “Sólo para beber servís”, “Sos un bueno para nada”, “Sos un débil” etc.

3. Conductas de control: Llamadas constantes, chantajes, solicitud de rendición de cuentas sobre los gastos, horarios, actividades, personas que el hombre frecuenta y por qué, así como requisas a sus objetos personales (celulares o cuentas de correo electrónico y redes sociales), son sólo algunas de las manifestaciones de este tipo de agresión, que de no ser permitidas, resultan en explosiones de rabia en la mujer y probablemente, más violencia.

4. Agresiones físicas: Aunque muchas mujeres están conscientes de ser físicamente menos fuertes que los hombres, algunas aprovechan la posición de sometimiento emocional que sostiene él para agredirlo. Por lo general, las mujeres utilizan objetos para golpearlo o causan daño material a su propiedad.

Todas estas formas de violencia no deben ser justificadas por ninguna de las partes en conflicto, a pesar que algunas causas que las generan están ligadas a desajustes mentales y emocionales en la mujer, haber padecido malos tratos durante la niñez, celos, frustración, odio, amargura, desesperación, problemas de carácter económico, además, de patrones culturales que son considerados normales, como por ejemplo, que la mujer por naturaleza tiene un nivel de tolerancia mayor y que por lo tanto debe soportar, mientras que el hombre no debe expresar debilidad; son factores que contribuyen al deterioro de la relación sentimental de la pareja y necesitan de ayuda profesional para mediar en el conflicto.

Flores afirma que esta problemática puede solucionarse si los hombres son más expresivos, aprenden a escuchar, apreciar y valorar lo que su mujer dice, y de igual manera si la mujer logra dialogar en busca de un acuerdo en común sin llegar a los golpes y palabras que lesionan, duelen y dejan huella para toda la vida.

“Es importante reconocer que los hombres también sufren, debido a que les cuartan su libertad de expresión, es decir, no pueden libremente demostrar sus sentimientos y emociones”, finaliza.

Cuando el maltrato es hacia ellas 

  
Según datos de la Comisaría de la Mujer y la Niñez, en lo que va del año 75 mujeres han perdido la vida a manos de sus parejas.

Es importante  reconocer que nosotras mismas permitimos que nos violenten en todos los aspectos.Tenemos  el derecho de seleccionar quién será nuestra pareja, aprender a escoger y no a que nos escojan.

Durante  el enamoramiento debemos verificar si el comportamiento que tiene el hombre con nosotras es igual al que ejerce en su casa, con su madre, hermanas o amigas, si no es así, estamos frente a un sujeto con doble cara.   

Debemos  poner acuerdos y cláusulas cuando iniciamos una relación, y olvidarnos de dar todo cuando nos enamoramos, para así evitar conflictos y que ejerzan dominio sobre nosotras.   

Exponer nuestro plan de vida individual, es decir, dejar en claro lo que queremos como mujeres y profesionales.

El próximo 25 de noviembre se realizará una marcha en conmemoración del Día Internacional de la Lucha contra la Violencia hacia la Mujer, que saldrá de la rotonda El Periodista hacia la Universidad de Ingeniera (UNI), donde se llevará a cabo un concierto.

La ley los protege

   
El Código Procesal Penal establece en su artículo 155 (Violencia Doméstica o Intrafamiliar) que si nuestra pareja (hombre o mujer)  nos golpea, nos grita, nos obliga a tener relaciones sexuales o nos atemoriza, podemos denunciarlo en las Comisarías de la Mujer de la Policía Nacional, amparadas en las medidas de protección de urgencia.

Nosotras

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