El fiscal nicaragüense que investigó a seis narcotraficantes hondureños, vinculados con un campesino que provocó la disputa limítrofe actual entre Costa Rica y Nicaragua, al denunciar al Ejército de este último por supuestamente entrar a territorio del primero, está bajo amenaza del crimen organizado y fue trasladado a otro punto del país, confirmaron fuentes oficiales.
Momentos de preocupación se viven en Bluefields, donde en los últimos días las amenazas de narcos tocan a las máximas autoridades. El fiscal general Julio Centeno Gómez dijo que existe un plan para asesinar al jefe del Ministerio Público en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), Gerardo Suárez, quien acusó el 28 de octubre pasado a Agustín Reyes Aragón por ser líder de una banda de narcotraficantes conocida como “Los Tarzanes”.
Reyes Aragón es el dueño también de la finca en territorio nicaragüense, por la que protestó Costa Rica, alegando que es suelo suyo.
PASADAS DE CUENTA EN LA RAAS
Datos de la Policía y el Ministerio Público nicaragüense indican que 40 personas murieron a consecuencias de pasadas de cuenta en esta región del país, que además es la segunda con mayor cantidad de acusaciones, 3,500 de manera general.
“Efectivamente hemos conocido de una cantidad de gente que se dedica fundamentalmente a pagar gente para matar, entonces, por ahí se ha elevado los niveles de delincuencia y fundamentalmente en las áreas rurales y despoblados, eso nos ha obstaculizado en gran medida el hecho de hacer capturas”, dijo el comisionado mayor Manuel Zambrana, jefe de la Policía de la RAAS, uno de los oficiales que también fue amenazado.
El fiscal Centeno explicó que tomó la decisión del traslado de Suárez basado en informes de inteligencia que hicieron llegar a su despacho.
Suárez fue nombrado fiscal en esa zona en 2004, el mismo año en que fueron asesinados cuatro policías en la estación de seguridad pública por una banda ligada a “Los Tarzanes”.
Tres años después de aquel incidente, Suárez fue ascendido a fiscal regional en esta zona del país, castigada por el narcotráfico. Según el jefe de la Fuerza Naval, capitán de navío Róger González, este año se incautaron 6,000 toneladas de cocaína que colocadas en Miami, Florida, representan un cargamento estimado en 150 millones de dólares.
“Gerardo está siendo víctima no sólo de amenazas. Se descubrió una trama de asesinato, muy grave, la inteligencia de quienes manejan estos casos recomendó que lo protegiéramos, porque estaba siendo blanco de esto y recordando la tragedia de los policías en 2004”, explicó Centeno Gómez.
HABÍA FECHA PARA MATARA FISCAL REGIONAL
Informaciones de Inteligencia del Ejército de Nicaragua señalan que incluso ya había una fecha definida para asesinarlo, y los encargados de ejecutarlo serían miembros de una banda del crimen organizado que trafica drogas desde el sur de Bluefields hacia México.
La información señala que los encargados de pagar “por la cabeza” de Suárez son hondureños.
Centeno Gómez no dijo nada sobre esta versión, pero señaló que decidió el traslado debido también al impacto que ha causado en el funcionario las constantes críticas de medios locales. “Las críticas son contra acciones de la Policía, la Fuerza Naval, que en combinación con él han asestado golpes tremendos, incluyendo y no es por politiquería a los seis hondureños que salieron vinculados con las tierras cuestionadas donde está el conflicto el río San Juan. Ahí tenían toda su logística, en la isla ésa, ahí fueron a traerse dos o tres lanchas con pertrechos militares. Como con 40 fusiles AK. Esta cuestión ha golpeado mucho”, sostuvo el Fiscal General.
Centeno Gómez añadió que se está haciendo una investigación sobre el plan de asesinato de su subordinado para determinar si hay vínculos internos, debido al apoyo que algunos pobladores le dan a los narcos en las zonas donde operan.
“Entiendo que a la ligera han amenazado a otros operadores de justicia, pero directamente las amenazas son contra Gerardo, algunos oficiales del Ejército de la Naval, directamente en las actividades de bases contra la lucha del crimen organizado”, reiteró.
El pasado 1 de octubre la Fuerza Naval capturó a seis hondureños en Caño Roca, Río Indio, Bluefields, en posesión de 47 barriles de gasolina y seis fusiles de guerra, y al interrogarlos confesaron que en los alrededores de San Juan de Nicaragua, en la finca Aragón, de Agustín Reyes Aragón, habían dos lanchas rápidas con cinco motores fuera de borda de 200 caballos de fuerza cada uno. Esos hondureños fueron señalados por el Ejército y la Policía de pertenecer a una célula internacional narco dedicada a garantizar la logística de las lanchas rápidas procedentes de Colombia.
El Jefe de la Fuerza Naval, Róger González, confirmó que los militares han sido víctimas también de amenazas. “Planes de asesinato existen. Cuando el crimen organizado se monta en sistemas de este tipo y comienza a trabajar, elabora sus planes en interés de activar. Ellos se activan porque si no te doblan el brazo y te ponen a la par de ellos, van contra vos en el sentido de que te presionan y ver hasta qué punto puedan hacer que vos te apartés de un caso”, añadió González.
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