* Ana Salgado
La respuesta pareciera sencilla: se es virgen hasta que se tiene la primera relación sexual con penetración. En esta ocasión trato de aclarar varias de las dudas que las lectoras formulan sobre el tema.
Tradicionalmente se ha usado la presencia de un himen intacto como prueba irrefutable de virginidad, pues se creía que éste se rompería únicamente con la primera penetración. Ahora sabemos que el asunto es un poco más complejo que esto.
Datos sobre el himen
Algunas mujeres nacen sin himen.
Se cree que la función del himen es proteger la vagina de infecciones y otros agentes externos. Antes de la pubertad, el himen es sumamente sensible y puede romperse de muchas maneras: haciendo actividades físicas, andando a caballo, por alguna caída, etcétera.
El himen no es una barrera fortificada, es un “pellejito” elástico con abertura para que pueda fluir la menstruación fuera del cuerpo.
Después de la pubertad (cuando ya la mujer tuvo su primera menstruación), el himen se vuelve mucho más resistente y elástico que antes y es seguro ponerse un tampón o realizar una exploración ginecológica sin romperlo.
Sólo el 43 por ciento de las mujeres reporta sangrado durante su primera relación sexual.
En raras ocasiones, el himen es tan elástico que está presente al momento del parto y los doctores deben cortarlo para facilitar la salida del bebé.
Algunas mujeres que consideran la presencia de un himen intacto como único requisito para considerarse vírgenes, se realizan una operación que repara el himen y lo deja “como nuevo”.
Aún virgen
Otras mujeres temen que puedan perder la virginidad al tener su primer orgasmo, durante la masturbación o durante juegos sexuales con ropa (petting) que no incluyen penetración. En estos casos, comento:
Durante el orgasmo, la vagina sufre contracciones, pero son demasiado leves para causan ningún daño al himen.
Incluso, si durante la masturbación la mujer introduce uno o dos dedos dentro de su vagina, es poco probable que el himen sufra daño, por su elasticidad y porque la abertura que tiene es suficientemente grande para realizar este tipo de autoexploración sin dañarlo.
En el caso del petting (juegos sexuales que no incluyen penetración, y que se realizan generalmente con ropa), ésta es una de las actividades sexuales más saludables que hay, porque nos permite disfrutar de todo lo bueno del sexo (el placer, las caricias, los besos) sin ninguno de los peligros, ya que no existe riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual, ni embarazos no deseados, ni de pérdida de la virginidad.
Este tema sigue siendo fuente de controversia. La controversia está basada en el hecho de que se fomenta socialmente que las mujeres se preocupen por no perder su virginidad como fuente de virtud y punto de referencia de su valor como mujer, y en cambio se promueve la preocupación en los hombres por perderla lo más pronto posible, para no tener que vivir con la vergüenza de la virginidad tardía y la inexperiencia sexual. Un doble estándar que nos ha perseguido hasta el siglo XXI, y seguramente nos seguirá persiguiendo.
Como siempre, los invito a que sigan enviando sus correos a [email protected] que yo seguiré leyendo y contestando cada uno de ellos. También pueden dejar sus comentarios en mi blog www.tusexosentido.com
*La autora es terapeuta sexual y de parejas
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