Evenor Alejandro González Pérez, 18 años, toca la marimba junto a Momotombo. LA PRENSA/ H. ESQUIVEL

Con las manos en… ¡La marimba!

Nombre: Evenor Alejandro González Pérez. Edad: 18 años. Ocupación: Estudiante. Situación sentimental: Comprometido ¡con la música!

Por Geraldinne González
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Nombre: Evenor Alejandro González Pérez. Edad: 18 años. Ocupación: Estudiante. Situación sentimental: Comprometido ¡con la música!

A los 11 años, González descubrió que su pasión tenía nombre: marimba. Este chavalo, de cabello ondulado y sonrisa amistosa, forma parte de Momotombo, con quienes está desde inicios de este año. En el grupo él es quien toca la marimba.

Inicialmente, González deseaba tocar la batería, pero descubrió que no contaba con la coordinación necesaria para tocar este instrumento. Sin embargo, éste no fue un obstáculo para su amor por la música, pues, luego de su experiencia con la percusión, recibió clases de piano.

Su amor por la marimba se debe a la complementación que ésta tiene entre sus conocimientos de piano y lo que necesitaba de percusión, convirtiéndose en la compañera perfecta de este chavalo.

Entre la música, ensayos y sus estudios, González lleva una vida social normal, reuniéndose de vez en cuando con sus «bróderes» para pasarla cool.

El equipo del «suple» conversó con este chavalo, que participó en Desafío X-Treme hace un par de años, enteráte de lo que nos contó.

¿Cómo se podría describir a Evenor González?

Evenor es diferente. Con lo que llevo de conocer a las personas sé que lo es. Es apasionado con lo que hace, trata de hacer las cosas bien, si no mejor no las hace.

¿Desde cuándo comenzaste a tocar marimba?

Desde que tenía 11 años, en la escuela de marimba Flavio Galo. Aún continúo ahí, ya no como alumno, sino como instructor.

¿Qué otra actividad realizás?

El futbol me encanta. Soy portero, pues es la posición que me gusta jugar. Y en la música también domino un poco el piano, el bajo, la guitarra y la percusión menor.

¿Ese amor por la música es de familia?

Dicen que es de mi abuelo, a quien no llegué a conocer porque murió antes que yo naciera. Pero mi mamá me cuenta que él tenía un montón de discos de vinilo, y siempre por las tardes los ponía. Según ella, de ahí pude haber sacado ese lado musical.

¿Cómo llegaste a Momotombo?

Estando en la escuela de marimba en mis clases, me llegó un mensaje de texto de Carlos Luis Mejía, diciéndome que llamara a un número y preguntara por Guillermo Norory. Llamé, y él me invitó a que tocara con ellos, que practicara algunas canciones. Ensayé algunos días y de pronto me vi ahí en tarima tocando con Momotombo. Inicié como sustituto de Carlos Luis, pero luego me volví fijo.

¿Cuál ha sido tu mejor experiencia en este tiempo?

El hecho de haber llegado a ese nivel de poder tocar con ellos, quienes anteriormente se habían convertido en una de mis bandas nacionales favorita.

¿Qué opina tu familia de que estés en el grupo?

Mi mamá siempre me apoya. Ella es quien me lleva y trae de los conciertos y ensayos. Aunque ella sabe que no es su ambiente, a veces va a los conciertos para ver tocar a su hijo. Mi hermana está fascinada con Momotombo, y al igual que mi madre, en ocasiones me lleva. El único problema es con mi papá, pues tenemos muchas diferencias. No le gusta lo que estoy haciendo porque piensa que me puedo meter en otros vicios. Pero yo sé que no es así. Yo estoy ahí por la música, por la marimba.

¿Alguna meta propuesta?

En los estudios, iniciar la carrera de Diseño Gráfico el próximo año. Musicalmente, perfeccionar los conocimientos musicales que ya tengo.

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