El vídeo de introducción pone al jugador en situación de enlace entre el final de Súper Metroid y los acontecimientos vividos en Metroid Fusion, cuya resolución explica la aparición de una nueva infestación de metroides, teóricamente desaparecidos tras la muerte del denominado “Baby” o “Pequeño”.
Samus sobrevive bajo circunstancias que recuerda en sus sueños, rememorando paso a paso la relación que mantenía con el “Pequeño” que le salvaba la vida.
Depende de la conexión entre el jugador y la heroína entender esta historia como una alabanza a la profundidad de la serie o simplemente como una excusa para mantener al jugador varias horas pegado a la pantalla. Lo cierto es que gracias a la presencia de las cinemáticas el juego cobra más densidad argumental, aunque menos cantidad de detalles secundarios que sí estaban presentes en Prime.
La historia logra satisfacer a los que deseen conocer más datos sobre el pasado directo de Samus Aran.
Gráfico
En el apartado técnico, Metroid: Other M es un juego espectacular. La combinación de escenas con segmentos jugables se ha realizado con una gran integración de ambos elementos y el propio juego es muy cinemático, como cuando Samus salta sobre los enemigos y les dispara en la cabeza, por ejemplo.
Por eso muestra su auténtico potencial cuando se sitúa en posiciones interesantes. Lo importante es que luce muy bien y resulta en un apartado visual sólido, con un buen trabajo artístico.

Los escenarios que recorremos no dejan de ser los clásicos (es una gran nave, con zonas medioambientales, como en la nave de Fusion), pero enemigos y localizaciones lucen muy bien.
Además, tiene un toque muy brillante en ocasiones en sus texturas, muy limpias, pero que en ocasiones contrastan con otras de una resolución algo más baja, que se perciben sobre todo al pasar a primera persona. D
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