Cuando los niños están enfermos y presentan fiebres, dolores de cuerpo, de garganta, es decir síntomas virales, bacterianos o de otra índole, los padres se preocupan porque la fiebre ceda, pero muy pocos o casi ninguna saben que la cavidad bucal es afectada por estas enfermedades sistémicas que terminarán por dañar de por vida la boca y las piezas dentarias del pequeño.
“Cualquier afección en el organismo del niño repercute lógicamente en la mucosa oral y más aun en la primera infancia donde se calcifican, se fortalecen y terminan de madurar los gérmenes de los dientes permanentes”, indica la doctora Dolores Somarriba, odontopediatra de la Clínica Odontológica Infantil Especializada.
La especialista precisa que la boca se considera fundamentalmente la puerta de entrada del aparato digestivo y puede verse afectada por diversas afecciones y enfermedades tanto locales (generalmente de carácter benigno) como manifestación de enfermedades sistémicas.
Son múltiples y muy variados los procesos o enfermedades que pueden afectar a las distintas estructuras que conforman la boca, pero la correcta higiene bucal garantiza la prevención de todo el proceso de formación de la placa dental.
De acuerdo con la doctora Somarriba, las lesiones en la cavidad bucal en la primera infancia, producto de enfermedades sistémicas se manifiestan como alteración en la mucosa de los niños y en la parte gingival, cuya función es proteger los dientes. “Las lesiones en la boca pueden tener causas virales, bacterianas, fúngicas y mixtas”.
Añade que “las fiebres repercuten en toda la cavidad oral y su mucosa, produciendo deficiencia de líquido, es decir poca saliva, por ello se deben hidratar continuamente porque los tejidos necesitan mucho líquidos”.
Somarriba explica que entre las enfermedades virales como: el sarampión, escarlatina, varicela, paperas, entre otras, se manifiestan con fiebres muy altas, con lesiones en las gargantas, glándulas, que trae como consecuencia un enrojecimiento de toda la cavidad del niño y que producirá también lesiones en el esmalte o hipoplasia, que es un defecto del desarrollo de los tejidos duros del diente, que ocurre antes de la erupción del mismo como resultado de un trastorno en la formación del esmalte.
La fiebre por enfermedades sistémicas puede dañar los tejidos gingivales que protegen las piezas dentarias y cuidan la estructura que rodean al diente .
También la inflamación de la cavidad bucal y la temperatura produce un depósito dentro de la placa bacteriana que se aumenta y se espesa, por eso el niño no quiere tragar. “Siempre que hay fiebre en el niño y las piezas dentarias están en formación producirán cambios en dichas piezas”.
La doctora añade que “Como hay enrojecimientos, cambios de color, inflamaciones, puede haber ligera inflamación del periodonto, que es el soporte del diente y pueden aflojarse las piezas dentarias.
¿Qué hacer?
Para la especialista, los padres deberán mantener una buena higiene bucal en los menores con frecuentes lavados y antibióticos correspondientes.
“Lo más importante es una buena higiene oral. Puede limpiar la boca del niño con agua oxigenada de 10 volúmenes diluida con tres quintas partes de un desinfestante o enjuague oral de niño, que tenga en su casa, luego se tiene que cepillar bien la boca”.
Otra de las recomendaciones es que los niños se laven los dientes tres veces al día supervisado por un adulto.
Cuidar los dientes de leche no sólo evita un dolor futuro a los niños, también son de vital importancia para la masticación, fonética, estética y autoestima del menor.
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