Tensas negociaciones sobre biodiversidad

Las negociaciones internacionales para frenar el alarmante ritmo de desaparición de especies en la Tierra chocan con desacuerdos entre países ricos y pobres al término de una semana de discusiones en Nagoya (centro de Japón) y antes de la llegada de los ministros a partir de hoy.

Japón, AFP

Las negociaciones internacionales para frenar el alarmante ritmo de desaparición de especies en la Tierra chocan con desacuerdos entre países ricos y pobres al término de una semana de discusiones en Nagoya (centro de Japón) y antes de la llegada de los ministros a partir de hoy.

“Los progresos fueron increíblemente lentos. Si los gobiernos siguen a este ritmo, podríamos encontrarnos con las manos vacías al final de la conferencia” el viernes, consideró Nathalie Rey, de Greenpeace.

“El mundo no se puede permitir otro Copenhague”, agregó, en referencia a la inmensa decepción que engendró la cumbre mundial sobre el cambio climático en diciembre en la capital danesa.

Los tres puntos clave debatidos en Nagoya son la determinación de objetivos para limitar la pérdida de especies antes de 2020, el nivel de ayuda financiera a los países pobres y la creación de un marco jurídico para repartir de forma justa los beneficios obtenidos de la explotación de recursos energéticos que se encuentran en gran parte en los países en desarrollo.

Farmacia, química, cosmética: con el desarrollo de las biotecnologías, el acceso a estos preciados recursos se ha convertido en una cuestión clave.

Los países del sur, que quieren poner fin a la “biopiratería”, están determinados a lograr un protocolo de acceso y reparto de beneficios bautizado ABS.

Y han dejado claro que sin acuerdo en este punto, el resto de la negociación podría quedar bloqueado. Esto hace decir a un negociador occidental que la negociación se jugará a “todo o nada” al final de la semana.

“Todavía es posible llegar a un acuerdo aquí”, consideró en rueda de prensa Karl Falkenberg, director general de Medio Ambiente de la Unión Europea, al tiempo que reconoció que la partida se anuncia delicada, especialmente en lo que respecta al protocolo ABS.

“El texto sigue lleno de paréntesis”, es decir de puntos que quedan por definir, lamentó aludiendo en particular la cuestión sensible de la retroactividad de tal protocolo, reclamada con firmeza por ciertos países en desarrollo.

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