Hablemos del Idioma
Ayer venía con un amigo que me ayuda a manejar. Cuando él dobló en la esquina de la Cancillería, trató de evitar un hueco y una agente del tránsito lo multó.
El problema no es ese, porque esa es la labor de ella; se trata de prevenir accidentes y educar a los conductores en el cumplimiento de las normativas viales establecidas.
Lo que me llamó la atención al terminar todo el proceso de la discusión, negociación y molestia de la circunstancia, fue observar la boleta amarilla que le entregó al chofer.
La multa era un ejemplo vivo de una mala ortografía.
Había errores de acentuación, los cuales se perdieron del mapa en este caso.
La palabra invasión de carril estaba tan mal escrita que era ilegible.
Hay una regla muy sencilla para aprender a usar este sustantivo. En este caso debemos ir al infinitivo de la palabra, que es invadir.
Al formar el sustantivo, usamos la terminación ción o sión, eso dependerá de lo siguiente:
Verbos terminados en dir, tir, der, ter al formar el sustantivo, si la d o la t se mantienen, se escriben con c, pero si éstas desaparecen, entonces se escribe sión, con s.
Veamos unos ejemplos para entender esta regla.
El verbo medir, al formar el sustantivo medición, como la d se mantiene, entonces se escribe con c.
Sin embargo en el caso de invadir, al formar el sustantivo, la d se pierde del todo. Aquí es cuando usamos invasión con la terminación sión, con s.
Otros casos son: repartir-repartición, perder-perdición.
En el caso de sión tenemos: dividir-división, omitir-omisión.
Creo que la Policía debería insistir más en que su personal mejore su ortografía y redacción, porque no solo es esta colilla de la multa, he visto otros documentos emitidos por esta institución que tienen errores garrafales.
Sé que hay preocupación por este aspecto en el área de Relaciones Públicas, pero la Academia, donde se forman los nuevos miembros de la institución, debe exigir más rigor con la ortografía en todas las clases, no solo la de español.
Hay que insistir en la importancia de escribir bien, de conservar nuestro idioma de manera que mantenga su lustre y elegancia.
Es el mismo idioma que usaron Darío, José Martí, los Nobel de Literatura que orgullosamente son hispanohablantes. No lo destruyamos.
Con respecto a la columna de la semana anterior y la palabra procrastinar, no me da ninguna vergüenza decir que no la conocía esa, porque no soy una enciclopedia, solo soy una maestra de español.
De entrada, ustedes creen que hubiera contado a todos que yo no sé algo, si quisiera dar una imagen de “erudita”. Para nada.
Así que, aunque mi amigo pague su multa, sería bueno que alguien empiece a preocuparse, allá en algún local de la Policía, por el uso correcto de nuestro bello idioma, nuestra lengua materna: el español, porque en este caso le imponemos nosotros una multa ortográfica.
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