Tim Lincecum hizo de las suyas para vencer a los Bravos.LA PRENSA/AFP/EZRA SHAW

Lincecum, cerebral

Roy Halladay lanzó una joya de pitcheo el miércoles en el arranque de los playoffs, al conseguir apenas el segundo juego sin hits en la historia de la postemporada.

Roy Halladay lanzó una joya de pitcheo el miércoles en el arranque de los playoffs, al conseguir apenas el segundo juego sin hits en la historia de la postemporada.

Anoche, sin embargo, el sensacional Tim Lincecum también debutó con una espectacular labor, porque en recorrido de nueve entradas sólo aceptó dos imparables y ponchó a 14 bateadores, para conducir a los Gigantes de San Francisco a una victoria de 1-0 sobre los Bravos de Atlanta, en el primer duelo de la serie divisional de la Liga Nacional.

El trabajo de Lincecum sencillamente fue impresionante.

Omar Infante le abrió con doble en el primer inning, pero después de dominar a Jason Heyward, ponchó a cinco en fila, con un llamativo dominio de la zona de strikes.

Brian McCann también se le embasó con un doble en el séptimo, mientras que Heyward le negoció un boleto, para ser los únicos peloteros de los Bravos en los costales.

Los Gigantes anotaron su única carrera en el cuarto inning, con un hit de Cody Ross remolcador de Buster Posey. Sin embargo, antes hubo una polémica porque Posey parecía out en un intento de robo.

Derek Lowe abrió por Atlanta y perdió después de una labor de 5.1 entradas en las que aceptó 4 hits y una carrera. Pero la verdadera razón de la derrota es que enfrentó a un crecido Lincecum quien ponchó a 14, con 119 lanzamientos, de ellos 75 strikes.

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