Después de 19 meses de haber sido despedidos de la Alcaldía de Granada, 16 sindicalistas —cuyo sindicato está afiliado a la Unión Nacional de Empleados (UNE), organizados en el Frente Nacional de los Trabajadores (FNT)— sostienen que sus dirigentes les dieron la espalda.
“Hasta ahora no hemos tenido ninguna respuesta de parte del doctor (Gustavo) Porras (dirigente del FNT), no se nos ha dicho nada”, expresó el secretario general del sindicato, Oscar Moreira, uno de los despedidos.
La oficina de Asuntos Laborales de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), junto a la Secretaría de Asuntos Laborales de la Federación Democrática de Trabajadores del Servicio Público recibieron la denuncia de los sindicalistas, a quienes les brindan acompañamiento.
El secretario de Asuntos Laborales de la Federación Democrática de Trabajadores del Servicio Público, Álvaro Leiva Sánchez, manifestó que en este caso los tribunales de justicia emitieron sentencia a favor de los trabajadores, pero el alcalde Eulogio Mejía se niega a reintegrarlos.
“El alcalde Eulogio Mejía se encuentra en desacato”, sostuvo Leiva, tras señalar que en este caso hay una violación a los derechos laborales y humanos de los cesanteados, quienes cuentan con una sentencia firme de cosa juzgada.
Leiva refirió que, en caso que el alcalde Mejía no reintegre a los despedidos, introducirán una denuncia en su contra en la Fiscalía General de la República.
“No existe un fundamento legal que haya motivado tales despidos”, reiteró Leiva, quien sostuvo que esto evidencia que la Ley 502, Ley de Carrera administrativa municipal, “ha quedado como una utopía, como ha quedado la ley 476, Ley del Servicio Civil y Carrera Administrativa”.
Moreira refirió, por su parte, que les aplicaron el artículo 45 del Código Laboral, pero el mismo es inaplicable, según lo establecido por la Ley 502.
Moreira dijo que los despedidos fueron reemplazados por personas que devengan mayor salario.
Ana Rosa Morales, otra de las despedidas, manifestó que cuando fue a preguntar al alcalde Mejía sobre su despido, éste se escondió.
Morales se desempeñaba como jefa de archivo y considera que no había justificación para su despido.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 A