Hace una semana la Central de Trabajadores de Cuba anunció que, como parte del “proceso de actualización del modelo económico”, la planilla estatal de la isla se reduciría en más de 500 mil trabajadores. Se supone que esa masa de trabajadores se insertará en el “sector no estatal”, o sea, en un nuevo sector privado a través de pequeñas empresas.
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La justificación a este giro del modelo cubano es que ese Estado “no puede ni debe continuar manteniendo empresas, entidades productivas, de servicios y presupuestadas con plantillas infladas, y pérdidas que lastran la economía”, según publicó Granma, el diario oficial del Partido Comunista de Cuba.
Pero el modelo estatista cubano ha sido retomado en gran parte por Venezuela, el socio político y económico del actual gobierno de Nicaragua, y en la década de 1980 fue reproducido en parte en Nicaragua.
El economista y político Enrique Sáenz indica que Nicaragua no debe seguir el modelo económico de Cuba ni el de Venezuela, sino que “tenemos que encontrar un balance entre el papel del Estado y el papel del mercado”.
“En Nicaragua necesitamos más mercado, más competencia, más competitividad y necesitamos un Estado inteligente, un Estado que impulse el desarrollo… Las experiencias mundiales nos han mostrado que la sola operación del mercado conduce a sociedades desiguales, y los modelos estatistas conducen a economías ineficientes, poco competitivas”, explicó.
A su criterio, en Nicaragua “lo que tenemos es un grupo en el poder que, al igual que el somocismo, está utilizando el poder… la cooperación venezolana, para construir una nueva oligarquía”.
INICIAR DISCUSIÓN
El economista Adolfo Acevedo sugiere que en Nicaragua se impulse la discusión sobre las necesidades del país, para dirigirlo al modelo económico que requiere.
Considera que cada país encuentra su fórmula, por lo que se debe descartar la idea de que hay fórmulas universales.
Citó el ejemplo de Noruega, donde el peso del Estado es “enorme”, pero es un país capitalista.
“El problema está en que el Estado lo quiera controlar todo… No hay un modelo único. Si se compara los países capitalistas, cada país ha encontrado su propia fórmula”, dijo el economista.
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