Varios países de la región centroamericana están en alerta ante la posibilidad de que se dé una migración masiva de los miembros de las famosas maras salvadoreñas, y convertirse así en “refugio” de estos grupos catalogados de muy peligrosos por la violencia que generan.
La alerta surge ante la entrada en vigencia hoy domingo de la denominada ley antipandillas que impulsa el Gobierno de El Salvador.
Esta ley prohíbe el pertenecer a cualquier grupo como las maras y castigará esta actividad con penas de cuatro a seis años en prisión. Mientras que los líderes de estas organizaciones enfrentarían castigos mayores, de hasta diez años de cárcel.
La misma fue sancionada por el presidente salvadoreño, Mauricio Funes, la Policía Nacional Civil y la Fiscalía General de la República, quienes se reunieron recientemente para afinar los últimos detalles de la aplicación de esta legislación.