CORRESPONSAL/CHINANDEGA
La familia chinandegana del joven de 21 años, supuestamente secuestrado en San Luis, Potosí, México, busca desesperadamente reunir la mayor cantidad de dinero posible porque los presuntos secuestradores, miembros de Los Zetas, le dieron prórroga hasta mañana para reunir los cuatro mil dólares que garantizarán la vida del muchacho. Los supuestos plagiarios llamaron el jueves pasado para exigir la recompensa. “Sólo queremos el dinero y lo soltamos”, dijo la persona que llamó al padre del muchacho.
Un portavoz de la Corte Suprema de Justicia informó ayer que el Tribunal Primero de Alto Riesgo de la capital guatemalteca encontró culpables a los procesados por su participación en el asesinato de 11 supuestos narcotraficantes guatemaltecos, el 25 de marzo de 2008, en el balneario La Laguna del departamento de Zacapa.
Entre los condenados se encuentra el mexicano Daniel Pérez Rojas, alías “El Cachetes”, fundador del grupo de sicarios mexicanos Los Zetas, quien fue sentenciado a 43 años de prisión por los delitos de comercio, tráfico y almacenamiento ilícito de drogas, transporte y traslado de municiones de armas de fuego ofensivas y asociación delictiva.
Con la misma pena y por los mismos delitos fueron condenados los mexicanos Pablo García, Arturo Catalán, Manuel Cárdenas y Mario Lima.
Por los delitos de asesinato, robo agravado, tenencia de armas y transporte de municiones y asociación ilícita, fueron condenados a 313 años de prisión el mexicano Roberto Rodríguez, y los guatemaltecos Alfredo García, Saúl Salguero, Ernesto Lugo Rogelio López y Roberto de León.
Los guatemaltecos Rubén Quib Caal, Roque Noé Franco y Luis Marroquín, fueron condenados, el primero a ocho años de prisión por los delitos de tenencia ilegal de armas de fuego y asociación ilícita, y los dos últimos a 8 años por asociación ilícita.
El Tribunal también ordenó la expulsión del país de los seis mexicanos, los que deberán purgar la pena en su país.
Entre las víctimas de la matanza se encontraba el guatemalteco Juan José León, alias “Juancho León”, supuesto jefe del grupo de narcotraficantes guatemaltecos conocido como el cártel de Zacapa.
Por otra parte, ayer en México el Presidente de El Salvador, Mauricio Funes, y su homólogo Felipe Calderón, se comprometieron a proteger a los migrantes tras la matanza en Tamaulipas, del 23 de agosto, supuestamente realizada por Los Zetas.
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El jueves los familiares del joven recibieron siete llamadas, tres de éstas a partir de las 4:28 p.m. y las cuatro siguientes luego de las 6:00 p.m.
Las súplicas del padre del muchacho para que los supuestos Zetas lo liberen, no se hicieron esperar. El señor piensa que el tiempo se agota y teme que suceda lo peor si no reúne el dinero.
“Quizás con un hablatón, los vecinos nos dicen que van a ayudar porque no desean ver el sufrimiento del padre”, dijo la compañera de vida del progenitor. Esta atribulada familia se moviliza a distintos sectores en busca de algún apoyo, pero al final todo ha sido infructuoso.
La familia ha recibido las llamadas de los que se identificaban como miembros de Los Zetas, pero no descartan que sean ladrones comunes.
El muchacho, que ya había viajado a los Estados Unidos, fue deportado de Los Ángeles, California, y nuevamente salió en junio sin ningún acompañante.
TEMOR EN HOGAR
La casa donde habita la familia de este joven permanece con el portón y la puerta principal cerrada por temor a represalias, y también por recomendaciones de la Policía.
El comisionado mayor Douglas Pichardo, jefe policial de Chinandega, señaló que coordinan siempre con las autoridades mexicanas en torno al presunto secuestro del joven chinandegano.
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