Tierra Blanca, México, es paso obligado para migrantes indocumentados centroamericanos que intentar entrar a Estados Unidos. LA PRENSA/AFP/JOSE CABEZA

Viaje en el “tren de la muerte”

La tarde cae en las calles del pueblo de Tierra Blanca y decenas de migrantes centroamericanos se dirigen a la estación para abordar el “tren de la muerte”, cuyo camino a Estados Unidos está jalonado por peligrosas bandas de secuestradores y extorsionadores.

TIERRA BLANCA/MÉXICO/AFP

La tarde cae en las calles del pueblo de Tierra Blanca y decenas de migrantes centroamericanos se dirigen a la estación para abordar el “tren de la muerte”, cuyo camino a Estados Unidos está jalonado por peligrosas bandas de secuestradores y extorsionadores.

La estación del tren de carga en Tierra Blanca, en el estado mexicano de Veracruz, es el punto de encuentro de migrantes indocumentados de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua que buscan avanzar dentro de México y estar más cerca de la frontera con Estados Unidos, su destino final.

En el sitio existe un albergue para migrantes donde muchos se pueden alimentar, cobijar o simplemente estar seguros durante la noche antes de ir a correr tras el enorme e intimidante tren.

En el lugar el temor corre entre los vecinos a la estación y entre los migrantes, que de antemano saben que allí los pueden asaltar o, peor todavía, secuestrar algún grupo vinculados a los Zetas, una banda criminal que trafica drogas y azota a los migrantes.

“Es difícil a lo que están expuestos los migrantes aquí en Tierra Blanca, y por eso los gobiernos debemos de trabajar en forma conjunta para que los derechos humanos de los migrantes se respeten“, dijo el canciller salvadoreño Hugo Martínez, tras visitar la estación.

Martínez inauguró recientemente un consulado binacional de El Salvador y Guatemala en Veracruz que velará por los derechos de los emigrantes de ambos países.

No hay cifras precisas de cuántos secuestros de migrantes ocurren en la zona, pero los lugareños afirman que son entre 20 y 30.

“Aquí es a diario que ocurren secuestros de gente que va para el norte (Estados Unidos), vienen ahí los señores de los Zetas y se los llevan en camionetas todoterreno polarizadas, también vienen gente de bandas de asaltantes y pandilleros a quitarle el poco dinero que lleva la gente“, aseguró a la AFP un trabajador de la estación, Camilo Jaramillo.

EL TEMOR PUEDE MÁS

La seguridad en Tierra Blanca está mayormente a cargo de la policía municipal, pues la presencia de la Policía Federal y del Ejército es escasa.

“El coraje es grande cuando uno observa que los secuestradores se llevan a la gente, pero no se puede hacer nada, si uno interviene, pues hasta lo pueden matar”, sostuvo Jaramillo.

Sentados a la orilla de la línea férrea, que evidencia el paso de los migrantes por los restos de comida esparcidos, un grupo de centroamericanos con mochilas en la espalda se mantiene atento. Están a la espera de que en cualquier momento aparezca el tren que los podría llevar hasta la capital mexicana.

“Sí, es peligroso venir a coger el tren, pero de todos modos el peligro lo tenemos en todo el camino, entonces no tenemos para donde hacernos, todos queremos llegar a Estados Unidos al costo que sea“, dijo a la AFP el hondureño Jairo Serrano.

Una colaboradora del albergue para migrantes en Tierra Blanca, Eugenia Martínez, explicó que a diario entre 200 y 300 centroamericanos llegan a la zona y que son frecuentes los casos de personas que caen del tren o son atropellados por el mismo y resultan con graves mutilaciones.

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