CHILE/AFP
Los 33 mineros atrapados en un yacimiento al norte de Chile revelaron estar en excelente estado de salud y ánimo en sus primeros contactos con el exterior, aunque aún no han sido informados de que el tiempo de rescate durará unos cuatro meses.
La espera será larga, ratificó ayer el Presidente chileno, Sebastián Piñera, quien expresó que los mineros “van a estar con nosotros para la Navidad y el Año Nuevo”.
El Gobierno de Chile pidió ayer ayuda a la agencia espacial estadounidense NASA, pues la situación de los mineros “es muy similar a la de los astronautas que están por meses en estaciones espaciales”, manifestó el Ministro de Salud, Jaime Mañalich.
Mientras tanto, los obreros comenzaron a recibir mensajes de sus familiares, con lo cual se les quiere brindar un apoyo importante, especialmente porque no se les ha dicho todavía cuánto durará el operativo para sacarlos de su encierro, confirmaron Mañalich y André Sougarret, jefe de las operaciones de rescate. “Pero a través de las comunicaciones que ellos nos han entregado tenemos la certeza de que son mineros que saben y entienden que la tarea va a ser muy prolongada”, agregó el ministro.
Las cartas son enviadas dentro de un tubo de plástico, que se desliza por el mismo ducto por donde el domingo la sonda los contactó. “Te quisimos mandar una pelota pero no pasa por la sonda”, le dijo Carolina a su padre Franklin Lobos, ex futbolista chileno, uno de los atrapados en la mina San José.
El lunes, durante la primera comunicación con ellos, los rescatistas pudieron darse cuenta de que el estado de ánimo era el mejor, cuando el ministro de Minería, Laurence Golborne, habló con ellos a través de un citófono introducido por el pequeño ducto.
En el hecho más emotivo, el minero Luis Urzúa le dijo: “Ministro, nosotros teníamos unos compañeros que iban saliendo hacia afuera (el 5 de agosto, día del derrumbe). No sabemos si salieron o no salieron”. “Salieron todos ilesos. No hay ninguna fatalidad que lamentar”, respondió Golborne y se escucharon aplausos, gritos de alegría en el fondo de la mina y los mineros que se ponían a cantar el Himno Nacional.
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