CORRESPONSAL/ CARAZO
Masatepe es una de las ciudades más famosas de los Pueblos Blancos, no sólo por sus especiales manos trabajadoras que diseñan una variedad de muebles y accesorios al estilo artesanal, sino también por el buen sazón en la comida, en especial la sopa de mondongo, los nacatamales, las cajetas y el sabor único de las tamugas, que sólo se pueden encontrar aquí.
La historia de la gastronomía de esta ciudad se remonta a las costumbres de nuestros antepasados, quienes heredaron el arte de cocinar y aprovechar las bondades de nuestra madre naturaleza, no sólo de las hortalizas, sino también de las hojas, que le pueden agregar un sabor único a nuestros alimentos.
SU HISTORIA
Según la historia el nacatamal fue primero que la tamuga y a ésta desde entonces se le denominó la prima del nacatamal, por su parecido pero no igual sabor. Su origen pocos lo conocen, sin embargo los masatepinos la recomienda a todo aquel que llega por primera vez.
Al entrar a Masatepe, muchos no se pierden la oportunidad de probar las tamugas de las Ramírez, tres hermanas que heredaron la tradición de su abuelita, quienes desde hace más de cuarenta años se dedican a hacer las tamugas más sabrosas del pueblo, donde llegan personas de distintas partes del país .
Doña Argentina Ramírez es la hermana que se ha encargado de continuar con la tradición de su mamá.
DESDE EL MIÉRCOLES
La venta de las tamugas comienza el miércoles y se prolonga hasta el domingo.
“Nosotros hacemos 2,000 tamugas y 1,000 nacatamales, parece exagerado, pero lo vendemos todo y a veces hasta hace falta, ya tenemos nuestros clientes y no hace falta quien los recomiende después de comerlas, nosotros para hacer esta cantidad tenemos veinte muchachas y se trabaja casi medio día en la preparación”, afirmó.
Los elementos que componen la tamuga son: arroz, carne de res preparada con sal, jugo de naranja agria, casi igual que cuando se prepara para hacer un vaho; también se le agrega papas, tomate, cebolla, chiltoma, chile y en algunas ocasiones se le pone aceitunas o pasas, si lo pide el cliente.
Luego es envuelta en hojas de chagüite y por último es amarrada con cabuya.
El precio de la tamuga va desde los veinte córdobas hasta treinta la especial. Ésta es acompañada con pan y café, y aunque no hay horario para degustarla, hay quienes la prefieren en el desayuno, para empezar el día, o en la cena.
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