Representantes de la sociedad civil de Waspam, Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN), advirtieron ayer sobre la hambruna que sufren los habitantes del sector de río Coco, a causa de la constante pérdida de las cosechas, lo que se ha profundizado con las inundaciones recientes, sin que hasta ahora el Gobierno central haya implementado políticas de atención.
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Susana Marley Cunningham y el reverendo Mateo Collins dijeron que más de 110 comunidades donde habitan más de 75 mil personas, han sido afectadas por esta situación. Y donde además el índice de desempleo es grande.
Ambos aseguran que, según datos de la misma municipalidad, se perdieron 7,230 manzanas de tierra sembradas de frijol. De esa cantidad sembrada se esperaba una cosecha de más de 75 mil quintales de frijoles, pero únicamente obtuvieron un poco más de 15 mil quintales, a esto se agrega la pérdida de cultivos de musáceas y tubérculos.
URGEN AYUDA
Tras una evaluación sobre las pérdidas, el Concejo Municipal de Waspam declaró una situación de emergencia alimentaria en el municipio, en junio pasado, pero hasta el momento han visto que la situación le han dado un tratamiento un tanto silencioso. Como líderes indígenas organizados, preocupados por la situación, urgen apoyo del Gobierno y organismos extranjeros, mientras se da la cosecha próxima.
“Nos preocupa mucho porque la situación es grave, es serio y a nivel del Pacífico no se conoce esta situación, algunos funcionarios lo manejan pero lo han manejado muy discreto”, aseguró Collins, tras insistir que niños, ancianos y mujeres “están aguantando hambre y no hay alternativa”.
Ambos indicaron que conocen que hay algunas gestiones entre instituciones del Gobierno central, pero “todo es muy burocrático”.
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