CORRESPONSAL/CHINANDEGA
Montoso en la zona oeste, con un muro destruido que permite el ingreso de antisociales y semovientes, se encuentra el cementerio municipal de Chinandega.
Mario José Jarquín, limpiador de tumbas, manifestó que “es peligroso porque aquí se acercan ladrones y la gente temerosa evita ingresar”, señaló el trabajador.
Sólo la entrada del panteón se nota limpia. Sujetos mal intencionados han destruido los 200 metros de muro para robarse objetos que adornan el lugar. El camposanto es vecino del basurero y del reparto El Limonal, además de la pila séptica, lugar al que denominan el triángulo de la contaminación.
ES DEBER DE FAMILIARES
Ramón Quevedo, administrador del cementerio, señaló que los familiares de los fallecidos tienen el deber de mantener limpias las bóvedas o los cuadritos que les pertenece.
“Es cultura de muchos que vienen a enterrar a sus ‘deudos’ y luego desaparecen, les hacemos el llamado que vengan a limpiar para brindar un mejor panorama”, manifestó el funcionario.
La costumbre municipal es limpiar el camposanto en dos jornadas cada año, pero en mayo alegaron falta de presupuesto.
El plan de la Alcaldía es contratar personal que hará una limpieza general. La construcción del muro es una vieja promesa que la población aún espera sea cumplida.
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