LONDRES/ EFE
- Tres nuevos presos políticos cubanos llegaron ayer a Madrid tras ser excarcelados, aunque no consideran su liberación como un signo de apertura del régimen castrista, sino una estrategia para ganar tiempo y limpiar su imagen.
Los tres disidentes, que cumplían en su país condenas de entre 12 y 18 años de prisión, fueron excarcelados en el marco del proceso de diálogo abierto entre el régimen castrista y la Iglesia católica cubana, con el respaldo del Gobierno español.
En los próximos días, está previsto que otros tres presos políticos: Juan Adolfo Fernández Saínz, Fabio Prieto Llorente y Juan Carlos Herrera Acosta, cuya liberación fue anunciada la semana pasada por la Iglesia de Cuba, lleguen a España. Estos ex reos también cumplían penas de entre 15 y 20 años.
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Amnistía Internacional (AI) exigió ayer al Gobierno de Cuba que “ponga fin al hostigamiento” contra la madre de Orlando Zapata Tamayo, disidente fallecido tras una huelga de hambre en demanda de libertad para los prisioneros políticos.
AI informó de que Reina Luisa Tamayo, cuyo hijo falleció el pasado mes de febrero, ha relatado a esta organización el constante acoso que sufre por parte de las autoridades cuando participa en las marchas de recuerdo a Orlando en la localidad de Banes. “Reina Luisa Tamayo sencillamente rinde tributo a su hijo, que murió en trágicas circunstancias, y eso es algo que debe ser respetado por las autoridades”, manifestó Kerrie Howard, vicedirectora del programa de AI para las Américas.
Tamayo detalló a AI las circunstancias del acoso que sufrieron ella y sus familiares el pasado domingo, cuando se disponían a ir a misa en la iglesia de Nuestra Señora de la Caridad y a visitar el cementerio donde está enterrado el fallecido disidente.
Según su relato, seguidores del Gobierno rodearon desde primera hora de la mañana su casa, impidiendo que ella y las personas que le acompañan fueran caminando a la iglesia y al camposanto. Además, las autoridades instalaron en torno a su casa seis altavoces desde los que se repitieron a gran volumen constantes consignas contra ella y las Damas de Blanco, la organización de mujeres que pide la libertad de los prisioneros políticos.
Según explicó a AI, lo ocurrido el domingo fue continuación de otros episodios de hostigamiento, como el que sufrieron Reina Luisa Tamayo y un grupo de familiares y amigos el 8 de agosto, que fueron golpeados mientras una patrulla policial miraba sin intervenir.
AI también expresó en su comunicado su preocupación por una serie de detenciones recientes de periodistas independientes y disidentes.
La organización se refirió en concreto al caso de Luis Felipe Rojas Rozábal, detenido por la policía el lunes en su casa de San Germán, en la provincia de Holguín. La familia de Rojas desconoce por ahora los motivos de su detención, pero sospecha que tiene que ver con las críticas públicas que ha hecho contra el Gobierno cubano, ya que ha sido arrestado de manera arbitraria en numerosas ocasiones anteriores.
AI denunció que también han sido detenidos varios miembros de la Alianza Democrática de Oriente, una red de organizaciones de disidentes políticos. “En un momento en que el Gobierno cubano ha comenzado a poner en libertad a prisioneros de conciencia, la campaña de hostigamiento contra Reina Luisa Tamayo y la detención arbitraria de destacados periodistas y disidentes demuestran que las autoridades todavía tienen muchos progresos que hacer en derechos humanos”, dijo Howard.
La muerte de Zapata Tamayo, reconocido por Amnistía Internacional como preso de conciencia, indignó al exilio cubano en Miami, quienes atribuyeron su fallecimiento a la “dictadura de los hermanos Raúl y Fidel Castro”.
El opositor, un albañil de 37 años, era uno de los 75 disidentes detenidos en 2003 durante la llamada “Primavera Negra” y que fueron acusados de conspirar con Estados Unidos.
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