En cada cosecha de café nicaragüense se requieren unos 200 mil cortadores. La cosecha del ciclo 2009-2010 significará en exportación US$2 millones y medio de dólares. LA PRENSA/ B. PICADO/ ARCHIVO

Trabajo infantil resta mercados

En las fincas cafetaleras de Nicaragua ha sido difícil dejar de utilizar la mano de obra infantil, pero esa situación es mal vista en los mercados internacionales del café.

En las fincas cafetaleras de Nicaragua ha sido difícil dejar de utilizar la mano de obra infantil, pero esa situación es mal vista en los mercados internacionales del café.

Así lo dijo Gilberto Alcócer, presidente del Consejo Nicaragüense de las Pymes (Conimipyme), para quien el Ministerio del Trabajo (Mitrab) y los propietarios de fincas cafetaleras y exportadores deben mostrar mayor compromiso para superar ese problema.

Alcócer señaló que hay avances en este tema, pero insistió en que el Mitrab debe ser “más efectivo en hacer cumplir las leyes” que prohíben la contratación de menores de edad en la recolección de café.

Las estadísticas oficiales indican que unos 250 mil niños y niñas trabajan, junto a sus padres, durante la época de cosecha del café.

[doap_box title=»Ejemplos de fincas responsables» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
  • Claire Poncón, propietaria de la empresa Nicafrance, productora y exportadora de café, afirma que resulta rentable impulsar programas con el enfoque de no permitir la mano de obra infantil en la caficultura.
Dijo que en su finca, ubicada en Matagalpa, se desarrollan diferentes programas dirigidos a la formación educativa, de deportes y de alimentación.

Poncón afirmó que los resultados han sido disminuir la deserción escolar y además lograr interesar a los padres de familia para evitar que los niños sigan trabajando.

“En los comedores escolares, las madres están a cargo de la preparación de la comida y así logramos el compromiso, porque igual están percibiendo un beneficio con la alimentación”, explicó.

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“No vale la pena ver el trabajo infantil como un elemento de ingreso familiar, porque es muy poco lo que un niño puede ayudar en el corte (de café). Se debe ver como un elemento que destruye la formación de ese niño, cuando se le limita ir a la escuela o se le saca de ella para ponerlo a trabajar en la cosecha del café”, afirma Matthias Dietrich, director ejecutivo de Unirse.

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Alcócer afirmó que esta realidad evidencia que “persiste la violación de la ley“ y por tanto no basta sólo el discurso del Mitrab, de que hace esfuerzos para que se cumpla esa prohibición, sino que debe demostrar más capacidad con ese fin.

Sostiene que la mano de obra infantil responde a la pobreza, especialmente en la zona rural donde el padre de familia lleva a sus hijos al corte para tener un mayor ingreso, y al hecho de que “el dueño de la finca aprovecha esa condición para pagar menos”.

Durante la temporada del corte del grano, que va de noviembre a marzo, es cuando hay más presencia de niños y niñas en los cafetales, por ser llevados por sus padres para que les “ayuden”.

Alcócer dijo que se requieren programas dirigidos para lograr la sensibilidad de los padres y propietarios de fincas, de “no exponer a los niños en actividades que son de alto riesgo”.

RESTA MERCADO

Rafael Barrera, director regional del proyecto Cultivar, financiado por el Departamento del Trabajo de los Estados Unidos, afirma que el sector que utiliza mano de obra infantil pierde competitividad ante los mercados externos.

Recordó que en Estados Unidos, Europa y otros mercados, que son grandes consumidores de café, están más exigentes no únicamente en lo referente a la calidad del producto que compran, sino que están yendo más allá en cuanto a que se certifique que el café no proceda de fincas donde se permite el trabajo de menores.

El Proyecto Cultivar lo desarrolla la Social Accountability Internacional (SAI), organización que promueve los derechos laborales y la responsabilidad social empresarial, y busca mejorar el nivel de cumplimiento de las normas laborales y la competitividad del sector agrícola en Honduras, Nicaragua y República Dominicana.

Barrera dijo que la valoración general es que en Nicaragua se cumplen las leyes laborales, pero se identifica como “un gran reto” de la sociedad civil, gobierno y caficultores la tarea de resolver el problema del trabajo infantil.

“Hay resistencia no sólo de las empresas porque contratan, sino de los mismos padres de familia que lo promueven. Pero si se garantiza que las empresas toman como decisión no contratar a menores, es un paso importante”, comentó.

Barrera reconoció que “al ser una realidad que no se puede cortar de una vez”, por responder a condiciones de necesidad económica y de cultura, la recomendación es que se adopten en las fincas programas de sustitución.

“Hablamos de resarcir la inversión. Por ejemplo, las empresas, si usan menores entre 16 y 18 años que trabajan tiempo parcial, que ejecuten programas de formación educativa para así ir poco a poco logrando que el menor salga del trabajo y se enfoque en el estudio”, sugirió.

PROGRAMAS DE RSE

Programas enfocados en la formación escolar de los menores están siendo trabajados por la Unión para la Responsabilidad Social (Unirse), con empresarios cafetaleros.

Matthias Dietrich, director ejecutivo de Unirse, señaló que con este tipo de programas se puede contrarrestar “el mal del trabajo infantil”, por cuanto los niños en tiempos de cosecha, “en lugar de estar cortando, están en centros de formación y de deportes”.

Dietrich dijo que se trata de que el empresario no sólo tenga interés en cumplir las leyes, sino en invertir en esos menores, por cuanto la responsabilidad del problema la comparten.

Economía Nicaragua trabajo infantil archivo

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