CORRESPONSAL / COSTA RICA
En septiembre se cumplirá un año de que Costa Rica estrenó un Código Electoral que autoriza el voto de los costarricenses en el exterior, y el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) ya lleva meses “preparando el terreno” para que sus ciudadanos voten en otros países en sus consulados.
Según dijo a LA PRENSA Luis Bolaños, encargado del Programa de Voto en el exterior del TSE, 44 consulados costarricenses en otros países seguirán recibiendo a conciudadanos que deseen actualizar su domicilio electoral.
Costa Rica pretendía aplicar por primera vez el voto en el exterior el próximo mes de diciembre, en un referendo sobre el matrimonio entre homosexuales, pero la Sala Cuarta Constitucional rechazó la posibilidad de someter a consulta popular este tema.
Antes del fallo de la Sala Cuarta, Costa Rica había habilitado los 44 consulados para que sus ciudadanos actualizaran su domicilio electoral.
En Nicaragua, en el Consulado tico en Rivas ningún costarricense acudió a actualizar su domicilio electoral antes del 5 de agosto; en el de Chinandega apenas lo hicieron 4 y en el de Managua 20.
Significa que sólo 24 costarricenses, de 2,037 registrados en los tres consulados costarricenses ubicados en Nicaragua, acudieron a actualizar sus datos. En total sólo 616 lo hicieron en el resto del mundo, de más de 30 mil ticos que hay inscritos en los consulados.
Al frenar la Sala Cuarta el referendo, Bolaños dijo que el proceso continúa, es decir se seguirá empadronando a ticos en los consulados y de fijo el voto en el exterior se aplicará en las elecciones generales del 2014, a menos que ocurra algún referendo antes.
Aunque en la actualidad no se sabe cuánto pueden invertir en este proceso de votación en el exterior, Bolaños considera que el gasto sería mínimo. Indicó que el mayor costo sería contratar a una empresa de correos que envíe los votos hacia San José y obtener mayor personal en los consulados que trabajen en las mesas electorales.
Para Costa Rica el proceso es sencillo, porque consistiría en enviar la papeleta a los consulados en sobres individuales y cerrados con seguridad. El votante lo abre, vota en secreto, se sella en un nuevo sobre y se empaca en bolsas que luego son trasladadas a San José.
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