Aún no ha terminado de acondicionar su nueva oficina. Únicamente dispone de una mesa de reuniones, un juego de sofá, un escritorio, libreros y dos banderas, la azul y blanco de Nicaragua y la amarillo, rojo y azul de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua).
El nuevo rector de la UNAN-Managua, Elmer Cisneros, se instaló el 12 de julio en el cargo para dirigir la más grande casa de estudios superiores del país, después de ser electo tras un agitado periodo electoral que incluyó la renuncia de tres de los cuatro candidatos a la rectoría.
Cisneros fue electo con su fórmula, Ramona Rodríguez, ex decana de la Facultad Multidisciplinaria (FAREM-Estelí).
La UNAN-Managua maneja un presupuesto este año de 606 millones de córdobas y atiende a una población estudiantil de 28,500 estudiantes. “No es fácil”, admite Cisneros en entrevista con LA PRENSA.
Se le suman los recientes enfrentamientos entre bandos de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN), que incluso en mayo se enfrentaron con morteros y otras armas, provocando inestabilidad académica.
Tras esa acción “apegada a la autonomía universitaria” de la UNAN-Managua se acentuó la visión “conflictiva” que se tiene de la universidad, pese a que las autoridades trabajan por mejorar el prestigio académico a nivel de pregrado, postgrado y maestrías.
El conseguir un cambio de la visión que la población tiene de esta alma mater es la principal tarea en la que desde ya Cisneros, originario de Corinto, Chinandega, inició a trabajar como rector, cargo para el que ha sido electo para un periodo de cuatro años.
No obstante, admite que el reglamento de disciplina estudiantil no tipifica el uso de lanzamorteros, el uso de capuchas y armas de fuego, usadas entre los enfrentamientos.
¿Cómo llega a la UNAN-Managua?
Me gradué en Ciencias de la Educación con mención en Biología en 1976 y luego me desempeñé como instructor del Laboratorio de Biología. Fui docente y metodólogo de la Dirección Académica de la UNAN-Managua. En 1989 ocupé el cargo de secretario académico de la Facultad de Educación e Idiomas, en 1990 ocupo el cargo de decano de la Facultad de Educación e Idiomas y en 1998 me desempeñé como vicerrector académico y ahora asumí la rectoría del recinto (Rubén Darío).
¿Cómo asume este cargo?
Consciente de lo que implica la máxima responsabilidad de la institución, que de alguna forma me obliga a reconocer que todo tiempo futuro debe ser mejor que todo tiempo pasado. Nuestra universidad debe superar los niveles que hemos tenido hasta hoy, y para esto, son importantes ciertas condiciones como hacer que todos los dirigentes de la universidad tengamos un referente común e involucrar más al estudiantado, que tiene una alta responsabilidad porque están dentro del 17 por ciento (de los bachilleres que anualmente) logra ingresar a la universidad, según cifras de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).
¿Cuál sería ese referente?
Que los estudiantes se formen como profesionales de alta calidad, éticos, responsables y propositivos. Ésta es la filosofía que estamos implementando a lo interno de la universidad y por eso esta semana vamos a visitar todas las aulas de clases. Quizá es la forma de asumir el rol de estudiantes, no pediremos que renuncien a determinadas visiones, pero sí a comprometerlos más socialmente como estudiantes. Estos estudiantes pagan cerca de 400 córdobas anuales (en aranceles) y en quienes descansa el financiamiento de estos 28,500 estudiantes que tenemos acá, es en el pueblo nicaragüense (a través del Presupuesto General de la República) y ellos tienen que retribuirle al pueblo la formación que se está haciendo en ellos.
En ese sentido ¿cómo ve el compromiso social de los dirigentes de la UNEN?
Como gremio son parte de los órganos de dirección de los Consejos de Facultad y el Consejo Universitario y el planteamiento que hemos tenido con ellos es que deben ser, sin que renuncien a sus reivindicaciones, altamente ejemplares, que tengan un alto nivel de credibilidad entre el estudiantado al que representan, de modo que se preocupen por generarle aquellas condiciones —muchas de ellas que ya hacen— por ejemplo sé que contribuyen con los estudiantes, a los que dan bonos de alimentación, de fotocopias y giras de campo.
Pero ¿esas ayudas son suficientes rector?
Eso es importante pero no suficiente. Creo que el movimiento estudiantil tiene que ganarse una mayor simpatía y confianza del conglomerado estudiantil.
Pero esa confianza está bastante debilitada por los hechos recientes de violencia.
Una de las cosas que debilita son las formas de lucha, muy seguramente algunas de las acciones de ellos (UNEN) las sustentan en puntos de vistas que deben ser resueltas mediante el análisis sereno, objetivo, sin apasionamiento y reconociendo quién tiene la razón en determinado momento.
¿Y cuál ha sido la postura de la UNEN?
Creer que todo reclamo debe resolverse por la vía de la violencia y nosotros no estamos de acuerdo. El movimiento estudiantil tiene un problema central y es que hay distintas formas de pensamientos en grupos dirigenciales y no han logrado llevarlas a un punto de convergencia y, mientras existan estas percepciones distintas, que está bien que existan, pero lo que no debe existir es la forma de resolver las diferencias.
¿Esa posición afecta a la UNAN?
Sin duda alguna todos estos hechos que se han dado en distintos momentos afectan. Se dio uno en la Facultad de Ciencias Económicas hace ya varios años, donde hirieron a un joven y, si nos fijamos, en distintas universidades se han dado estos fenómenos y no pueden ser vistos como algo natural, hay que cambiar esa firma de pensar y actuar.
¿Podrían intervenir las autoridades en este asunto?
Yo sigo apostando a que las diferencias entre los grupos estudiantiles sean resueltas por el análisis y el diálogo y, si las autoridades tenemos que intervenir para llevarlos a un punto de entendimiento, estamos dispuestos a hacerlo.
¿Cómo influirían las autoridades para que haya un cambio?
Nosotros creemos que en los procesos electorales estudiantiles es conveniente que participen profesores debidamente reconocidos y con suficiente autoridad moral para ocupar esa responsabilidad. Estamos dispuestos a apoyarlos en lo que nos pidan, lo que no podemos es imponerle desde el Consejo Universitario.
En ese sentido ¿urge un cambio de visión de la UNEN?
El diálogo que hemos tenido con los estudiantes va por buen camino. He escuchado a distintos grupos estudiantiles y les he planteado que su forma de pensar tenga otro camino, que sea de solución y análisis. Que piensen que cualquier acción de este tipo, al final daña a la universidad porque las cosas positivas de la institución son opacadas por un hecho de esta naturaleza.
¿Considera que la UNEN ha opacado el prestigio de la UNAN?
Digamos que el pueblo nicaragüense percibe con más facilidad una noticia de un hecho sangriento que darles a conocer los resultados de un congreso científico, esas cosas no impactan mucho en la población pero sí impacta cuando decimos que se dio un hecho violento acá, donde hubo estudiantes que fueron amenazados con arma de fuego o que un estudiante fue vapuleado, eso es noticia y eso opaca el prestigio de la UNAN.
Entonces ¿UNEN podría ser la tarea más difícil a conseguir?
Es una de las tareas. Es difícil graduar cuál sea la tarea más difícil, pero por un lado nosotros realizamos investigación en esta universidad pero publicamos poco a nivel internacional y, precisamente, ya estamos creando las condiciones para que nuestras investigaciones cumplan con referentes internacionales y eso nos va a poner en un plano distinto. Casi el 40 por ciento de nuestros docentes tiene preparación adicional a su licenciatura original en lo que es la metodología de la investigación.
En un momento la UNAN-Managua se vio inmersa en presiones políticas durante el reciente periodo electoral.
En principio yo no puedo esconder mi identidad política, tengo una afiliación por el FSLN, lo cual no implica renunciar a la independencia que todo funcionario debe tener en este cargo. Yo debo marchar por el camino que considero el más adecuado. Todo proceso electoral tiene incidentes y me parece que después del hecho que se dio (el proceso electoral en junio pasado cuando se habló de injerencias externas) no ha habido ninguna trascendencia adicional. Estamos trabajando de manera normal y apropiada. Todo eso quedó de un lado y nuestro compromiso político como militante existe y el Consejo Universitario está trabajando de acuerdo con los propósitos de la universidad.
Pero ¿sigue siendo difícil?
Sí. ¿Qué ocurre? Esta universidad por ser una de las más grandes del país es una universidad donde lo que ocurre es noticia. Con toda franqueza, después que asumimos la rectoría no hemos conocido mecanismos de injerencia, salvo lo que se dio en el proceso electoral.
La otra presión fue la mayo pasado, cuando la UNEN se tomó el recinto por más de 15 días y hubo hechos de violencia entre los mismos estudiantes ¿Considera que las sanciones aplicadas, como la expulsión de tres estudiantes y sólo la amonestación escrita de seis dirigentes de la UNEN, fueron justas?
Ya hemos tenido antecedentes. Ha habido acá dos momentos distintos en donde se expulsó a estudiantes, primero se expulsó a cuatro estudiantes durante un conflicto en la Facultad de Ciencias Económicas, luego por los hechos violentos dentro del recinto tras la quema de la oficina de UNEN (en 2009) se expulsó a tres estudiantes. Ésta es la tercera vez que nuestra institución sanciona de esta manera a estudiantes universitarios. De tal manera que, al frente de mi rectorado, es la primera expulsión que se da y creo que hicimos lo correcto.
Hay quienes esperaban más, es decir sanciones más fuertes.
La comisión disciplinaria que se formó no es la comisión disciplinaria clásica que califica como faltas leves, graves y muy graves, sino que fue una comisión surgida del seno del Consejo Universitario y no hay un indicador que tipifique esta falta. Por ejemplo, el reglamento de disciplina estudiantil no tipifica el uso de lanzamorteros, el uso de capuchas y armas de fuego.
¿Entonces promoverían un cambio del reglamento interno?
Sin duda alguna hay que modificar el reglamento, pero más allá de esto hay que convencer a los distintos sectores de que la universidad no es un centro para batallas campales, es importante reglamentarlo, pero hay que crear conciencia para que no sea el reglamento el que se imponga, sino la razón.
Vicerrectora: “La UNEN se ha desvirtuado”
Con las tareas claras de lo que incluye asumir la vicerrectoría de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), la esteliana Ramona Rodríguez afirmó que el rol de la dirigencia de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN) se ha desvirtuado.
En mayo pasado un grupo de dirigentes de la UNEN se tomó el recinto universitario en demanda de la aplicación de la Ley 89, Ley de Autonomía Universitaria en las elecciones de decanos en las Facultades Multidisciplinarias (FAREM) ubicadas en Carazo, Estelí, Matagalpa y Chontales.

“UNEN tiene grandes retos para cumplir con su rol, se ha desvirtuado porque ha habido circunstancias en las que no se han podido manejar las situaciones y eso contribuye un poco a que se vaya creando una imagen que no es la mejor”, admite Rodríguez.
En los enfrentamientos de mayo pasado el estudiante de medicina, Eder Osmar Ruiz Pavón, fue vapuleado por estudiantes que mantenían sitiada a la UNAN-Managua.
“Lógicamente son situaciones de momento, pero se tienen que prever y por eso es el llamado que se hace, a que si hay contradicciones que se resuelvan mediante el diálogo”, afirmó Rodríguez.
La vicerrectoría tiene la tarea de la implementación de postgrados, el seguimiento a toda la planificación docente, revisar y organizar los horarios de docentes y la atención a las FAREM de Carazo, Estelí, Matagalpa y Chontales.
Rodríguez llegó a la UNAN en 1992, cuando asumió la subdirección administrativa del Centro Universitario Regional (CUR-Estelí), en 1994 asumió la dirección general del CUR y en el período 2006-2010 se desempeñó como decana.
“Estamos trabajando en lo que es la planificación estratégica y se están definiendo los grandes ejes para el trabajo del 2010-2015, que nos vamos a enfocar en el tema de la investigación, proyección social, la docencia y gestión, pero con una visión global que no implica más que dar continuidad al desarrollo que ha tenido la UNAN, pero se están planteando procesos muy participativos donde se involucre a toda la comunidad universitaria”, sostuvo Rodríguez.
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