GUATEMALA/AFP
Miles de campesinos guatemaltecos bloquearon este martes varias carreteras, mientras que otros marchan en la capital para exigir al Ejecutivo y Legislativo políticas que promuevan el desarrollo rural para salir de la pobreza.
Unos mil dirigentes se congregaron en la Plaza de la Constitución, en el centro de la capital, para realizar la asamblea de la Alianza para el Desarrollo Rural Integral (ADRI) y posteriormente hacer un plantón frente al Congreso, ubicado a unos 300 metros del lugar.
«Hoy se inicia una serie de actividades para presionar a los diputados al Congreso en la aprobación de la ley de desarrollo rural integral porque sólo nos han engañado desde hace un montón de tiempo», dijo a la AFP el dirigente de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas Carlos Morales.
Los campesinos bloquearon el paso El Zarco, Retalhuleu, unos 220 km al sur de la capital y que conduce a la frontera con México; así como el km 37 de la ruta al Pacífico (sur); el km 213 en el cruce de Las Victorias, en Colomba, Quetzaltenango (oeste); y el paso Santa Elena, en Las Verapaces (norte).
Morales explicó que la ley lleva diez años consensuada entre las organizaciones afines, pero no se avanza en la discusión política para cobrar vigencia.
«La ley contempla la creación de vías políticas para mejorar el medio ambiente, la educación, acceso a la tierra, salud y vivienda en las poblaciones que viven en pobreza y extrema pobreza», que alcanza a más del 50% de los 14 millones de habitantes, agregó.
Frente a la entrada principal del hemiciclo parlamentario, los integrantes de ADRI escenificarán un partido de fútbol entre diputados y sociedad civil para demostrar las diferencias sociales entre esos dos sectores.
Paralelamente, la Coordinadora Nacional Indígena y Campesina (Conic) realizó una masiva marcha que concluyó en el centro de la capital para exigir también la ley rural, pero en ella rechazan la explotación minera y critican al Ejecutivo por la falta de políticas.
Además, demandan un fondo económico para apoyar a miles de campesinos que perdieron todas sus cosechas durante el paso devastador de la tormenta tropical Agatha a finales de mayo, que dejó más de 170 muertos, medio millón de damnificados y pérdidas por unos 1.000 millones de dólares.
«Un pueblo unido jamás será vencido», «Por la madre tierra y el territorio, la lucha sigue» y «Que viva el movimiento indígena-campesino, que viva», coreaban los manifestantes durante su recorrido, que provocó un gran congestionamiento en el centro capitalino.
En tanto, la coordinadora de diálogo del gobierno, Catalina Soberanis, dijo que el presidente Álvaro Colom está de acuerdo con la aprobación de recursos para los damnificados, pero en el Congreso «no tiene mayoría» la gobernante Unidad Nacional de la Esperanza (socialdemócrata).
«El gobierno busca empujar la iniciativa, pero la misma se ha convertido en un tema político» y por ello se encuentra estancada, puntualizó Soberanis.