Ayer en horas de la tarde, un equipo de Medicina Legal retiró de una casa de Villa Progreso el cadáver de Miguel Antonio Ruiz, de 59 años.
Primeramente llegó la Policía de la Estación Seis, pues los vecinos alertaron que había olor pestilente en el ambiente.
La Policía ingresó a la vivienda ubicada del recinto Pedro Arauz Palacios una cuadra arriba y una al lago, y comprobó que Ruiz estaba muerto boca arriba en su cama y con un supuesto golpe en la frente.
Vecinos manifestaron a la Policía que el economista era una gran persona, sin enemigos, tenía una finca y una camioneta.
El fallecido habitaba el segundo piso de la vivienda y en la parte de abajo tenía cinco habitaciones que alquilaba a universitarios.
Presuntamente los inquilinos no se alarmaron con el mal olor debido que el afectado a veces llevaba insecticidas para la finca.
Otros vecinos dijeron que el lunes lo vieron que estaba tomando licor en dicha vivienda con dos mujeres.
Extraoficialmente se conoció que en dicha habitación había dos botellas de cervezas.
Otra alerta que dio a la familia fue el hecho que Ruiz diario llegaba a traer a una niña de dos años donde unos parientes y tenía dos semanas de no hacerlo.
El fallecido habitaba solo, pues hace dos años se había separado de su esposa, según un familiar en declaraciones dadas a la Policía que llegó al lugar.
Los peritos, además de tomar huellas dactilares en dicha vivienda, también se llevaron para requisar la camioneta del fallecido que estaba estacionada a media cuadra de la vivienda.
Los estudiantes que alquilan dicha vivienda estaban de vacaciones y regresan este miércoles, según vecinos.
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