En la Escuela “La Esperanza”, construida por el Proyecto Ometepe-Alemania (POA), en la finca Santo Domingo, varias madres apoyan con la preparación de los alimentos que se le da cada día a los niños de la comunidad. LA PRENSA/CORTESÍA MICHAEL HÖHN

Dos alemanes que se“casaron” con el Oasis de Paz

Monika y Michael Höhn, escritores alemanes, jamás imaginaron que, además de conocer Nicaragua, se “casarían” con el Oasis de Paz, la Isla de Ometepe, lugar al cual consideran su segunda tierra natal. Ellos, con hechos, demuestran su amor hacia los ometepinos, al punto que durante 17 años se han dedicado a trabajar en la búsqueda de recursos para ayudar a las familias más necesitadas de la isla de dos volcanes en un lago de agua dulce.

Monika y Michael Höhn, escritores alemanes, jamás imaginaron que, además de conocer Nicaragua, se “casarían” con el Oasis de Paz, la Isla de Ometepe, lugar al cual consideran su segunda tierra natal. Ellos, con hechos, demuestran su amor hacia los ometepinos, al punto que durante 17 años se han dedicado a trabajar en la búsqueda de recursos para ayudar a las familias más necesitadas de la isla de dos volcanes en un lago de agua dulce.

En este esfuerzo por ayudar a los demás, también ha sido de mucha importancia el invaluable aporte del ingeniero José Alcides Flores (ex alcalde de Altagracia) y su esposa, la doctora Mélida Luna, quienes palmo a palmo dedican tiempo y recursos para contribuir a hacer posible los propósitos de Monika y Michael Höhn. Michael, después de su última visita en julio pasado a Ometepe, hizo una breve valoración del trabajo de 17 años.

::: ¿Desde hace cuánto tiempo están ayudando a Ometepe?

Durante nuestra primera estadía en Ometepe, en la Semana Santa 1993, decidimos apoyar a la isla.


Michael Höhn. LA PRENSA/CORTESÍA
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¿Cómo inició esa relación con Ometepe?

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Durante nuestro viaje de bodas de plata visitábamos a un amigo en Managua, William Agudelo. Nos recomendó la isla para pasar algún tiempo. Casualmente habíamos llegado a la Finca Santo Domingo de Alcides Flores. Al lado de la finca observábamos campesinos excavando algo en el piso duro volcánico. A la pregunta de qué están haciendo, contestaron así: Vamos a construir una escuela para nuestros niños pequeños y un puesto de salud. Esperamos, que el gobierno nos va a mandar un maestro y una vez por mes un médico. Encontramos impresionante su iniciativa y les preguntamos cuánto tiempo necesitarían. Nos dijeron, tal vez 10 años. Entendimos rápido que les faltaba dinero para hierro y cemento, y nos decidimos a ayudarles para que no durara tanto tiempo. Durante nuestras bodas de plata recogimos como regalo de los amigos 10 mil dólares. Con este dinero se pudo empezar con la construcción. Duró solamente dos años. A partir de 1993 estábamos cada año en Nicaragua y varias semanas en Ometepe. Relaciones ya largas nos ligan sobre la literatura con Nicaragua, por ejemplo con Gioconda Belli, Ernesto Cardenal y Sergio Ramírez.

::: ¿Desde que inició la ayuda hasta el día de hoy, cuánto es la cifra de la ayuda?

Son más de un millón 500 mil dólares.

::: ¿Cuáles son las áreas en las que ayudan a Ometepe?

Desde el inicio hasta hoy quedó el enfoque en educación y salud. Observamos la situación de salud en estrecha relación con otras condiciones de vida de la gente, como alimentación, higiene, educación escolar, infraestructura, condiciones de vida en general.

::: ¿Cuánto es la cantidad de personas o familias que han beneficiado en Ometepe?

No podemos decir una cifra exacta, la gente que trabaja en el proyecto tendría que saberlo mejor. Se ayuda sobre todo a los poblados del Cerro Maderas y Altagracia. Los puestos de salud alrededor del Maderas eran atendidos durante muchos años por la ambulancia del POA (Proyecto Ometepe-Alemania), además venían también pacientes particulares que han aprovechado el proyecto.

Hasta hoy hemos construido 157 casas, letrinas, compramos los medicamentos para la atención médica, el vehículo para la ambulancia, financiamos becas, ayudas individuales y mucho más.


Mercedes González Álvarez (33),  madre de Oldemar, quien sufre de parálisis cerebral, fue beneficiada con esta casa del POA, la cual fue entregada por el ingeniero José Alcides Flores. 
LA PRENSA/R. VILLARREAL
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¿El Proyecto Ometepe-Alemania ha obtenido más colaboradores, están los mismos o hay menos personas?

Aquí en Alemania se aumentó el número de personas que quieren apoyar el Proyecto Ometepe de diferentes maneras. No necesariamente ellos son donadores regulares. Tampoco significa esto automáticamente que hay más donaciones. Se realizan acciones múltiples como conciertos, fiestas, actividades escolares, lecturas de parte de Monika y yo (Michael). Así hemos llamado la atención cada vez más a personas durante los últimos años. Queremos despertar la conciencia para compartir en este mundo que no es natural para todas las personas. Los ricos tienen que aprender a compartir una parte de su riqueza con los pobres, en nuestro sentido cristiano.

::: ¿Tienen previsto obtener más ayuda para otras áreas en Ometepe?

Queremos ayudar el tiempo necesario. Sin embargo, nuestra filosofía de desarrollo es una ayuda a la autoayuda. Y no queremos asumir las responsabilidades del Gobierno. Reflejamos nuestro trabajo críticamente, igualmente la necesidad de nuestro apoyo. No queremos ayudar por ayudar. Sabemos además que hay, excepto nosotros en Nicaragua, pero también en Ometepe, una fila de organizaciones no estatales.

::: ¿Qué los motivó a ayudar a Ometepe?

Nos hemos comprometido toda la vida para personas que necesitan nuestra ayuda —en Alemania y en Ometepe—. Un mundo justo es nuestro lema donde los ricos y los pobres tienen oportunidades iguales. Al mismo tiempo es un motivo muy cristiano de trabajar hacia un mundo de justicia social en el cual la paz es una condición y en el cual la creación es guardada. Sabemos de los múltiples agradecimientos de ellos (los ometepinos), saben estimar nuestro trabajo y a nosotros como personas. Queremos a la gente de Ometepe y queremos a la Isla. Durante los años se transformó a nuestra segunda tierra natal.

 

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