MOSCÚ/AFP
El fuego que se acercaba peligrosamente a un centro de investigación nuclear ruso seguía propagándose ayer, al tiempo que los bomberos trataban de apagar otros centenares de incendios en toda Rusia, que registra 54 muertos y donde se multiplicaron las protestas contra las autoridades por el manejo de la crisis.
Las autoridades advirtieron que había progresado el incendio forestal en una reserva natural cerca del centro de investigación nuclear de Sarov (500 km al este de Moscú) donde se fabrican ojivas nucleares, aunque no precisan a qué distancia se encontraban las llamas de las instalaciones.
Unos 2,600 bomberos y 200 vehículos combatían el fuego cerca de Sarov, una ciudad en la región de Nizhny Novgorod que está vedada a los extranjeros, como en la época soviética, y donde viven unas 80,000 personas. Las autoridades afirmaron haber evacuado los materiales radiactivos y explosivos, antes de asegurar que el peligro se había alejado y colocarlos de nuevo en ese centro, que al parecer está funcionando normalmente.
Las autoridades también estaban preocupadas por el hecho de que el fuego pudiera desprender partículas radiactivas en la parte occidental de Rusia que sigue contaminada luego del desastre nuclear de Chernobil en 1986. El director de la agencia nuclear rusa, Sergei Kirienko, manifestó ayer a la agencia Interfax que las radiaciones se encontraban en “el nivel habitual” en el país.
Unos 500 incendios sobre 65,000 hectáreas seguían ardiendo ayer en Rusia, según el Ministerio de Situaciones de Emergencia, 15,000 hectáreas menos que el día anterior.
Por su parte, el Gobierno de Estados Unidos anunció el envío de “ayuda técnica” a Rusia para luchar contra los incendios, especialmente a través de “medios aéreos”.
Tras un récord de calor que duró casi un mes, las primeras lluvias significativas cayeron sobre Moscú la noche del jueves, pero se esperaba que la temperatura volviera a alcanzar 32 grados Celsius durante el día.
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