PEKÍN/ EFE
Nuevos aludes en diversas partes del territorio chino dejaron ayer un total de 29 muertos y 24 desaparecidos, que vienen a sumarse a los 1,156 fallecidos y 588 sepultados en la avalancha de barro que arrasó una localidad entera en la provincia noroccidental de Gansu.
- Las agencias humanitarias de la ONU exhortaron ayer a los países donantes a desembolsar lo más rápido posible las ayudas que prometieron a Pakistán tras las inundaciones que devastaron al país, ante el temor a una “segunda ola” de muertes debido a enfermedades.
La ONU lanzó un pedido de 460 millones de dólares para ayudar urgentemente a las víctimas, en particular a seis millones de personas “que necesitan una asistencia humanitaria inmediata”.
AFP
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Autoridades locales informaron que los últimos aludes e inundaciones han tenido lugar en el oeste de China, en concreto en las provincias de Sichuan y Shaanxi, además de Gansu. Las intensas lluvias que afectan al territorio chino han desencadenado nuevos accidentes con más daños personales, que se suman a las 1,744 víctimas de la gran avalancha del pasado domingo en Zhouqu.
Las autoridades chinas muestran casi una semana después esperanzas de hallar más supervivientes. “Rastrearemos cada posibilidad para encontrar supervivientes”, declaró a la agencia Xinhua Zhang Guiquan, del Ejército de Liberación Popular (ELP), que coordina las tareas de rescate.
En el peor incidente conocido ayer, registrado en la comarca de Longnan (Gansu) murieron 20 personas y otras 16 permanecen desaparecidas, mientras que 3,012 residentes están atrapados por la crecida de las aguas.
Las autoridades locales evacuan a los afectados, más de 10,000, y envían tiendas de campaña, comida instantánea, agua embotellada, mantas y utensilios de cocina a las zonas damnificadas.
En la misma provincia, cuatro personas murieron en Tianshui y otras ocho se encuentran desaparecidas. En la vecina Sichuan, los aludes han dejado cinco muertos y otros 500 residentes varados en zonas montañosas de Mianzhu, informó un portavoz del gobierno municipal. Mientras que en el municipio de Weinan, en la región de Shaanxi, las inundaciones han afectado a unas 100,000 personas y obligado a evacuar a otras 4,600.
Los servicios meteorológicos alertaron que en las próximas horas el temporal seguirá afectando a la comarca de Zhouqu, en Gansu, donde miles de damnificados esperan ayuda tras la gigantesca lengua de barro que desde el domingo dejó 1,144 muertos y 600 desaparecidos.
El Centro Nacional de Meteorología reconoció ayer que el riesgo de más desprendimientos a lo largo del curso del río Bailong —donde se produjo el gran alud— es “relativamente alto”.
En este sentido, el Ejército de Liberación Popular aseguró que se están destruyendo progresivamente los diques naturales producto de las avalanchas de piedras y barro, que acumulaban grandes cantidades de agua y se erigían como una nueva amenaza para los pueblos de la zona, ya castigados por los desprendimientos.
China vive su peor monzón desde hace doce años, con más de 3,400 muertos y desaparecidos desde que se inició la temporada en mayo, con daños comparables a los producidos por las crecidas del río Yangsé en 1998, que dejaron más de 4,000 muertos y 140 millones de desplazados.
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