BOGOTÁ/EFE/AFP
El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, admitió ayer que sigue sin saberse quién está detrás del atentado que afectó al complejo de edificios de Bogotá donde tienen sus sedes Caracol Radio y la Agencia Efe, y 275 mil dólares de recompensa por información que permita dar con sus autores.
“No sabemos todavía, hay que decir la verdad, quiénes fueron los responsables ni contra quién” iba dirigido el atentado, cometido el jueves con un coche cargado con 50 kilos de explosivos, comentó Santos en Popayán, en el Cauca (suroeste), adonde viajó para encabezar un consejo de seguridad junto con su ministro de Defensa, Rodrigo Rivera.
Después anunció que, para que las autoridades avancen en la investigación y encuentren a los responsables “a la mayor brevedad posible”, el Gobierno ofrece una recompensa de más de 275,000 dólares (500 millones de pesos colombianos) por información que permita detener a los autores materiales e intelectuales del atentado.
Santos subrayó que su Gobierno no descansará hasta ver a Colombia “libre de terroristas” y reiteró que la orden dada a las fuerzas de seguridad es la de “arreciar” en la lucha contra los violentos. Además, manifestó que el atentado tuvo un efecto “contraproducente” para sus responsables, ya que todo el país se ha unido para rechazar el terrorismo.
“Se trata de un perro moribundo que busca restablecer el terror en Colombia”, indicó el mandatario.
La acción terrorista, no reivindicada aún por ningún grupo armado, se produjo el jueves en torno a las 05.30 hora local (10.30 GMT), hora en la que las actividades cotidianas no habían comenzado, lo que impidió que las consecuencias de la explosión, que no causó víctimas mortales, fueran mayores.
El último balance del Sistema Distrital de Prevención y Atención de Emergencias de Bogotá señaló que 808 personas resultaron afectadas, en 424 viviendas se registraron daños y 36 personas quedaron heridas, aunque todas fueron dadas de alta horas después del atentado. Además, la explosión causó daños en 124 locales comerciales, decenas de oficinas y en 18 vehículos.
El área afectada comprende la zona financiera del norte de Bogotá, colegios, edificios, viviendas y diversos comercios, y la Carrera Séptima, donde fue colocado el coche bomba, una de las calles con más tránsito de vehículos.
Por su parte, el Fiscal General interino, Guillermo Mendoza, indicó ayer a emisoras locales que no se puede descartar todavía ninguna hipótesis sobre los autores y móviles del atentado y agregó que ni siquiera se puede afirmar que el atentado fuera dirigido contra Caracol Radio.
Analistas e informes de inteligencia señalan que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), acompañada del crimen organizado, estaría detrás del atentado. El diario El Espectador publicó ayer que una grabación de Germán Briceño, alias “Grannobles” y comandante del frente 10 de las FARC, fue interceptada por el Ejército en junio pasado y revela la orden dada por ese jefe guerrillero para ejecutar acciones terroristas en Bogotá.
Otras versiones de prensa suponen que podría tratarse de una acción de la extrema derecha en reacción a la posibilidad de un diálogo con la guerrilla que dejó entreabierta el presidente Santos, aunque éste señaló ayer que tal posibilidad quedó en suspenso luego de afirmar que no están dadas las condiciones para ello, tras el atentado.
Mientras avanzan las investigaciones, en Bogotá se entregó a las autoridades un hombre, identificado como Gustavo Ladino, quien admitió haber falsificado las placas del vehículo marca Chevrolet y color gris que fue usado para perpetrar el atentado, aunque interrogado en la Fiscalía General, aclaró que no tuvo ninguna responsabilidad en la planificación del atentado.
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