El arancel de 300 córdobas que el Consejo Supremo Electoral (CSE) cobra por la nueva cédula de identidad no es la única violación a la Ley de Identificación Ciudadana de Nicaragua. Otra es negarse a cedular a los nicaragüenses residentes en el exterior, porque así el CSE también infringe lo establecido en esa ley.
Hace 17 años entró en vigencia esa ley y en su artículo 2 establece que los nicaragüenses mayores de dieciséis años residentes en el extranjero, que no hayan obtenido su cédula de identidad ciudadana, podrán solicitarla en cualquier tiempo ante el cónsul general de la jurisdicción correspondiente.
Pero ese mandato aún no lo cumple el CSE, y por eso Nicaragua es el único país del área centroamericana que no proporciona ese servicio a sus ciudadanos en el exterior.
- La cedulación en el exterior es una realidad en el resto de países de Centroamérica. El trámite se realiza a través de los consulados, y en el caso de Costa Rica es de manera gratuita.
Para promover el voto de los hondureños en el exterior, previo a los procesos electorales se hacen entregas masiva de cédulas. La última elección presidencial de Honduras, de noviembre del 2009, fue la tercera ocasión en que los hondureños pudieron votar desde el exterior.
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Para el diputado Agustín Jarquín, aliado del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y presidente de la Comisión de Población, Desarrollo y Municipios del parlamento, la “falta de voluntad política” ha sido el principal obstáculo para concretar el proceso de cedulación en el exterior, ya que lo único que se necesita es elaborar un formato de solicitud que los mismos empleados de los consulados podrían llenar para enviarlos a Nicaragua, a través de la valija diplomática, y por esa misma vía enviar el documento de identidad al solicitante.
La Cancillería informó ayer que el proceso es responsabilidad exclusiva del CSE.
Jarquín cree lo mismo, pero señala que la Cancillería ha dado muestras de estar dispuesta a cooperar, cuando han hablado del tema y de forma concreta , como la emisión del carné consular para nicaragüenses en Costa Rica, con lo que intentó suplir la falta de cédula, dándoles un documento que los identificara pero que no resuelve por completo el problema, porque no es cédula.
EL PACTO ACABÓ CON ESO EN EL 2000
Rosa Marina Zelaya, ex presidenta del CSE, considera que a la falta de voluntad política se ha unido la debilidad técnica del CSE, ya que en el año 2000, cuando asumieron los actuales magistrados del CSE y todo estaba preparado para iniciar el proceso de cedulación en el exterior, el personal más idóneo y más preparado fue despedido.
Jarquín y Zelaya coinciden en que el argumento del CSE, de no tener recursos para esa cedulación, no pasa de ser un “pretexto”, porque quienes necesitan el documento han expresado la voluntad de cubrir el costo, unos 25 dólares por cédula, ya que les resulta más caro viajar a Nicaragua a solicitar el documento y porque otros no pueden venir a Nicaragua, por estar indocumentados en Estados Unidos o Costa Rica.
También consideran que no se puede creer que en Nicaragua, donde se gasta en tantas cosas innecesarias, se argumente que no hay recursos para hacer cumplir una ley que permite a los ciudadanos hacer uso de un derecho.
Zelaya y Jarquín estiman que el proceso de cedulación en el exterior no generaría mayores gastos que los que provoca dentro del país, porque los mismos funcionarios de los consulados podrían encargarse del trámite, si el problema es de recursos humanos.
Jarquín recordó que la Dirección General de Migración tuvo hace poco la capacidad de trasladar personal a países donde había más demanda de pasaportes de migrantes nicaragüenses.
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