Evo Morales. LA PRENSA/AFP

Región boliviana tiene en jaque a Evo Morales

La región boliviana de Potosí, que mantiene en jaque al gobierno del presidente Evo Morales con un corte de rutas y una huelga general desde hace 12 días, puede generar futuros efectos electorales adversos para el oficialismo, advirtieron analistas locales.

LA PAZ/AFP

La región boliviana de Potosí, que mantiene en jaque al gobierno del presidente Evo Morales con un corte de rutas y una huelga general desde hace 12 días, puede generar futuros efectos electorales adversos para el oficialismo, advirtieron analistas locales.

La situación de conflicto fue planteada por el Comité Cívico de Potosí, una región que le dio sucesivos y contundentes apoyos electorales al presidente. Acostumbrado a la resistencia de los departamentos llaneros y amazónicos del este del país (Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando), para el gobierno de Morales es inédita una protesta tan prolongada y agresiva de un departamento andino que siempre ha sido su aliado incondicional.

Sin embargo esta región protesta de una manera radical —huelgas de hambre, corte de rutas, marchas— para poner fin a un conflicto limítrofe con el vecino departamento de Oruro, además de reclamar la construcción de un aeropuerto y una fábrica de cemento, entre otras demandas.

“Veo que en el origen del conflicto hay una percepción en la ciudadanía de postergación, de que Potosí le dio mucho al país (con la explotación de su riqueza minera) y que a pesar de todo sigue su postergación”, explicó el sociólogo Carlos Cordero, quien cree que de continuar el conflicto el costo para el Gobierno podría ser elevado.

En la misma línea, el analista Iván Arias, sociólogo y consultor, consideró que “el Gobierno está sumando desaciertos”. Se deberían corregir “esa sumatoria de desaciertos, en los cuales el Gobierno debería más bien bajar los ánimos e ir a las regiones” a negociar.

Tras la radicalización del conflicto, el Gobierno ha lanzado reiterados pedidos de diálogo, aunque ha insistido que para viabilizar una conversación deben suspenderse todas las medidas de presión.

El ministro de la Presidencia, Óscar Coca, estimó que la suspensión de las protestas, que ya ha provocado desabastecimiento de alimentos, abriría dos escenarios de diálogo alternativos: en Potosí o en La Paz. En éste último el propio jefe de estado lideraría la negociación.

Potosí, en cambio, insiste en que el diálogo se dé en esa ciudad.

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