CHINA/AP/EFE
“Estados Unidos apoya a las autoridades pakistaníes mientras afrontan los retos difíciles de este desastre natural, y seguirá trabajando con la comunidad internacional para incrementar la asistencia”.
Ante el temor de que la situación empeore con la llegada de más lluvias torrenciales en los próximos días, el Gobierno de Estados Unidos ha apresurado el envío de una amplia gama de asistencias, en “estrecha coordinación con el Gobierno de Pakistán”, señaló Jones.
Estados Unidos ha otorgado 35 millones de dólares, canalizados a través de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID) y destinado a organizaciones humanitarias pakistaníes e internacionales que tienen “experiencia sustancial sobre el terreno”.
Varios helicópteros estadounidenses cooperan en los esfuerzos de rescate, que han ayudado a salvar la vida de más de mil personas, según Jones. Otros seis helicópteros del Ejército de EE.UU. también participan en las labores de rescate y evacuación de las personas en zonas afectadas, y en el traslado de ayuda humanitaria, agregó.
Se calcula que las inundaciones han afectado ya a tres millones de niños y que la crisis aumentará considerablemente la desnutrición infantil en los próximos meses.
Por su parte, China enfrenta este año inundaciones de una magnitud sin precedentes en una década, que ya dejaron 2,100 muertos y obligaron a evacuar a unas 12 millones de personas, principalmente en el sur y en el centro del país, pero que últimamente se extendieron también al noroeste.
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Los rescatistas colocaban en camiones cuerpos cubiertos de barro y los convoyes de ayuda congestionaban una carretera en la remota ciudad de China, donde cientos de personas murieron y más de 1,100 estaban desaparecidas ayer tras aludes de lodo causados por fuertes lluvias que han inundado zonas de varias naciones de Asia y dejaron en la miseria a millones de damnificados.
En Pakistán, Naciones Unidas informó que el Gobierno estima que hay 13 millones de personas afectadas por las inundaciones más graves de la historia del país, superando el total combinado de los tres últimos megadesastres que azotaron el mundo: el tsunami del Océano Índico en 2004, el terremoto de Cachemira de 2005 y el terremoto de Haití a inicios de este año.
En este país, las fuertes lluvias no ceden y elevan los niveles de los ya crecidos ríos, desplazando a otros miles de personas cada día. Se estima que 15 millones de personas debieron abandonar sus comunidades por las peores inundaciones en la historia del país.
El Gobierno ha desplegado a miles de soldados para apoyar a las víctimas y distribuir alimentos, pero los esfuerzos han quedado rebasados por la magnitud del desastre que ha matado a por lo menos 1,500 personas, aunque el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) considera que pueden ser 1,600.
Miles de paquistaníes en los distritos de Shikarpur y Sukkur acampan en carreteras, puentes y vías del tren, a veces sin otra cosa más que la ropa que llevan puesta.
337 MUERTOS EN CHINA
En China, la cifra de muertos aumentó a 337 ayer tras los deslizamientos de tierra registrados el domingo en la provincia noroccidental de Gansu, el incidente más mortífero hasta ahora en las peores inundaciones del país en una década. Un río crecido y cargado de escombros rebasó su cauce, inundando pueblos montañeses enteros en el condado donde se encuentra Zhouqu y arrancó casas desde sus cimientos.
“Hubo algunos sobrevivientes, pero muy pocos. La mayoría de ellos fallecieron, aplastados por la tierra”, expresó el sobreviviente Guo Wentao.
El Gobierno expresó que 1,148 personas estaban desaparecidas hasta ayer. Alrededor de 45,000 fueron evacuadas. Se desconoce cuántos de los desaparecidos estaban en peligro o simplemente sin poder contactar el mundo exterior, mientras trabajadores se apresuraban por restablecer las comunicaciones en el área, donde un tercio de los habitantes son de etnia tibetana.
El primer ministro chino Wen Jiabao voló el domingo al municipio de Zhouqu para supervisar las labores de ayuda. Wen visitó también el valle del Sanyan, donde una villa de 300 casas quedó completamente sepultada por los deslaves, informó la agencia de noticias Xinhua.
AFECTADOS EN LA INDIA
En la región bajo control indio de Cachemira, los socorristas buscaban a 500 personas desaparecidas por las inundaciones que han causado 140 muertes. Más hacia el oriente, miles de soldados limpiaban los caminos para llegar a la región de Ladakh, que quedó incomunicada por las intensas tormentas del viernes.
Varios helicópteros de la fuerza aérea de la India desalojaron ayer a 36 turistas extranjeros de Zanaskar y otros 100 serían llevados a Leh, la ciudad más grande de Ladakh.
Alrededor de 2,000 turistas extranjeros estaban en Ladakh, un popular destino para el deporte de aventura, cuando cayó la tormenta el viernes, la cual sepultó casas y derribó torres de electricidad y telecomunicaciones.
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