MOSCÚ/AFP
Los incendios que desde la semana pasada devastan Rusia acusaban un ligero receso ayer, aunque la canícula ha obligado al Gobierno a suspender las exportaciones de trigo hasta el final del año.
A causa de la sequía que está destruyendo los cultivos, el primer ministro, Vladimir Putin, anunció la introducción de un “embargo a las exportaciones de trigo y productos alimentarios derivados” del 15 de agosto al 31 de diciembre. Rusia, que es el tercer exportador mundial de trigo, quiere así “impedir una inflación de los precios y salvaguardar el número de cabezas de ganado”, preservando el forraje disponible, explicó Putin.
En cuanto a los fuegos, “hemos constatado en las últimas 24 horas una baja en el número de incendios, pero no lo suficientemente importante como para que podamos alegrarnos”, declaró el ministro de Situaciones de Emergencia, Serguei Choigou, en una rueda de prensa.
La situación se agravó en las últimas horas en el suroeste del país, después de que se vieran gravemente afectados el oeste y el centro, observó el ministro.
El número de muertos pasó de 48 a 50 al descubrirse un cuerpo en una casa quemada en la región de Nijni Novgorod (500 km al este de Moscú) y al morir otra persona en un hospital de la región de Voronej (500 km al sudeste), indicó el ministerio de Situaciones de Emergencia. Éste dio parte de una “estabilización” del incendio que devastaba los alrededores del centro nuclear de Sarov, de donde fueron evacuados el miércoles materiales explosivos.
Sin embargo, los militares rusos evacuaron por precaución un depósito de municiones de la región de Moscú, amenazado por el fuego. Ante esta situación excepcional, Rusia ha contado con asistencia material del extranjero. En total, 162,000 personas han sido movilizadas para combatir los fuegos.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A