Los científicos también se debaten en la búsqueda de nuevas alternativas para mitigar los efectos del cambio climático hasta en los hielos polares. LAPRENSA/CORTESÍA INST. AMÉRICAS

Suelos pierden capacidad para producir alimento

La crisis alimentaria que vivió el mundo en el 2008 no es un problema superado. En el 2050, unos 9.3 mil millones de personas en el mundo elevarán en un 50 por ciento la demanda actual de alimento.

San diego/california.- La crisis alimentaria que vivió el mundo en el 2008 no es un problema superado. En el 2050, unos 9.3 mil millones de personas en el mundo elevarán en un 50 por ciento la demanda actual de alimento.

Suplir esa demanda de alimento no será fácil. El cambio climático amenaza con encrudecer la falta de agua en el mundo, como consecuencias del incremento en la temperatura del globo terráqueo.

Es por eso que el director general de Agrobio de México, Fabrice Salamanca, afirma que el mayor desafío en las próximas cuatro décadas será producir alimentos sin destruir los bosques “porque, de lo contrario, aceleraría el calentamiento del planeta”.

Salamanca, quien participó en el taller Jack F. Ealy, en San Diego, California, recordó que con la crisis alimentaria del 2008, que ocasionó el aumento de los precios de los alimentos , dejó como consecuencia que unos 150 millones de personas cayeran en pobreza.

El experto advirtió que los países en vías de desarrollo serán los más vulnerables a la creciente demanda de alimento en el 2050, porque sus tierras hasta la fecha han disminuido su capacidad de rendimiento productivo.

“Las áreas de bosques se han mantenido en los países desarrollados, pero en los países en vías de desarrollo esas áreas han disminuido. Eso quiere decir que los países en vías de desarrollo han perdido eficiencia en sus tierras agrícolas y por eso han hecho mano de sus reservas de bosq   ues”, indicó.

En base a cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Salamanca mencionó que las áreas agrícolas en los países ricos ha disminuido entre 1961 y 2007 cerca de 10.9 millones de hectáreas.

En contraste, en los países en vías de desarrollo las áreas se han incrementado en más de 10.9 millones de hectáreas.

La expansión y disminución en las áreas de siembra agrícola entre las distintas zonas del mundo, han dado paso sin embargo a un preocupante panorama para los países en vías de desarrollo.

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  • Gabriela Muñoz Meléndez, investigadora sobre cambio climático y energía, afirmó que a la par de la producción de alimento todos los gobiernos se enfrentan al reto de mitigar los efectos de este fenómeno.
Muñoz señaló que ese reto por disminuir los efectos del cambio climático está acompañado por un mayor esfuerzo que deben hacer los gobiernos para producir energía alternativa para reducir las emisiones de gases de invernaderos.

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Salamanca menciona que antes de 1961 los países en vías de desarrollo producían la mitad del consumo de los alimentos a nivel mundial, y la otra mitad los países ricos.

Sin embargo, ahora desde el 2005 dos terceras parte del consumo de alimento mundial las producen los países desarrollados y sólo una tercera los países en vías de desarrollo.

“Eso es grave”, dice Salamanca, porque los países en vías de desarrollo podrían tener en el futuro menos disponibilidad de alimento en comparación con países desarrollados.

Salamanca recordó que en los últimos años la demanda de producto incrementó más del tres por ciento y la productividad apenas un uno por ciento.

“Eso significa que nuestra productividad no está creciendo al mismo ritmo de la demanda de alimento. Está creciendo demasiado rápido la demanda frente a lo que podemos producir”, afirmó.

Los más preocupante es que la demanda de alimento se incrementará con mayor énfasis en países subdesarrollados, donde actualmente se concentra la mayor parte de personas con hambre en el mundo.

SEQUÍA TAMBIÉN ES AMENAZANTE

Ante la baja productividad de las tierras en el mundo, el experto mencionó que otro problema que agudizará la producción de alimento en el mundo es la reducción en la disponibilidad de agua.

Salamanca manifestó que en el 2005, 2,800 millones de personas vivían en lugares considerados con sequía severa; 794 millones de personas en zonas donde hay sequía media; 835 millones de personas en áreas de sequía moderada y más de dos mil millones sin sequía.

Las proyecciones no son alentadoras. Para el 2030 se estima que las personas viviendo en zonas donde hay sequía se incrementarán un 40 por ciento.

SÓLO EN LAS ZONAS DE SEQUÍA EXTREMA

Unos 3,000 millones de personas pasarán a vivir en zonas donde hay sequía severa. Brasil y Perú serán los países donde mayor incremento sufrirá los embates de la sequía, apuntó.

Actualmente la agricultura utiliza el 70 por ciento del agua disponible en el mundo y por tanto una reducción en la disponibilidad de la misma provocará serios daños a la producción de alimentos, enfatizó.

Fabrice Salamanca.
LA PRENSA/W.Alvarez
BIOTECNOLOGÍA COMO ALTERNATIVA

Por esa razón, el experto en cambio climático señaló que una de las alternativas que están desarrollando los científicos para producir alimento mediante el uso de nuevos métodos es el uso de la biotecnología.

Una tecnología que todavía es centro de debate en algunos países subdesarrollados, como Nicaragua, donde el uso de este tipo de alternativa para producir alimento es regulado por la ley.

“La biotecnología como aplicación de la ingeniería genética nace con el descubrimiento de la cadena de ADN”, recordó.

El uso de este tipo de tecnología permite desarrollar semillas más resistentes a la sequía y no requiere del uso excesivo de químicos, lo que favorece a la no contaminación del suelo.

Además se elevan los rendimientos en la producción de los alimentos.

A pesar de estas bondades de esta tecnología, la polémica radica en que se cuestiona la alteración genética de los cultivos, situación que afecta la salud humana.

A criterio de Salamanca ésa es un creencia errada y que no contiene bases científicas. El uso de la biotecnología no sólo se aplica en los comestibles sino en otras áreas de la naturaleza, como en la medicina y plásticos biodegradables.

El experto reconoció que una de las barreras que enfrenta el mundo es que esta tecnología no llega a todos los productores por su costo.

Recordó que el 70 por ciento de los productores en el mundo se ubica en el rango de pequeños y medianos que difícilmente pueden cubrir el costo de este tipo de tecnología.

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