Doña Olga Molina de Morice muestra los viveros hechos por los costarricenses y asegura que los ticos antes de abandonar el proyecto sacaron del país unos 500 mil arbolitos de naranja. LA PRENSA / R. VILLARREAL

Rivense enfrenta millonaria demanda

Lo que pareció ser uno de los proyectos más pujantes para la economía del departamento de Rivas —cuando una empresa de origen costarricense constituyó una sociedad denominada Inversiones Guanaranja de Nicaragua, S.A. que pretendía cultivar tres mil hectáreas de naranja y maracuyá— se convirtió en una pesadilla para doña Olga Molina de Morice, quien al final terminó con su finca embargada y luchando contra una demanda de dos millones de dólares por supuestos daños y perjuicios.

CORRESPONSAL/RIVAS

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  • Carmen María Tijerino Marín, abogada encargada de promover la causa en contra de doña Olga Molina de Morice, en representación de Guanaranja de Nicaragua, justificó que la millonaria demanda fue “porque ella (Molina) garantizó a la empresa que en su propiedad había suficiente agua para la irrigación de las plantas, eso está en el contrato y no era cierto”.
En la propiedad de Molina se cultivarían tres mil hectáreas de naranja y maracuyá, pero ahora debido a la demanda está embargada por la empresa.

Tijerino señaló que aunque la juez Jenny Chávez Zapata decidió levantar el embargo de la propiedad a la señora Molina, este fallo se encuentra en apelación “y por tanto mientras el Tribunal granadino no resuelva, el embargo está firme (vigente)”, comentó.

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Lo que pareció ser uno de los proyectos más pujantes para la economía del departamento de Rivas —cuando una empresa de origen costarricense constituyó una sociedad denominada Inversiones Guanaranja de Nicaragua, S.A. que pretendía cultivar tres mil hectáreas de naranja y maracuyá— se convirtió en una pesadilla para doña Olga Molina de Morice, quien al final terminó con su finca embargada y luchando contra una demanda de dos millones de dólares por supuestos daños y perjuicios.

Doña Olga Morice (como es conocida en Rivas), estableció un contrato de arriendo de propiedad de 234 manzanas con 729 varas cuadradas, por un precio de 25 mil dólares mensuales en los primeros cinco años y un poco más de 27 mil dólares por mes después del sexto año de arriendo.

Pero lo que sería un lucrativo negocio se revirtió totalmente cuando los costarricenses decidieron no continuar, de manera repentina, con el mencionado proyecto que generó grandes expectativas de empleo.

Guanaranja de Nicaragua S.A. firmó el contrato de arriendo con Molina de Morice en septiembre del 2006 y comenzaron sus labores en los meses subsiguientes “e hicieron movimientos de tierras por toda la propiedad para plantar un vivero de 750 mil arbolitos de naranja, cortaron árboles, tumbaron cercos, fue grande el daño que me le hicieron a la finca, pero al final a mí que me estaban embargando toda mi propiedad, hasta la que no les había arrendado”, lamentó la afectada.

Según doña Olga, los extranjeros y los trabajadores dejaron abandonados los arbolitos de naranja, las oficinas que construyeron en la propiedad y dos contenedores.

Al no saber nada de ellos, Molina decidió comunicarse con los ticos para decirles que no podían dejar abandonadas las cosas y que ella no podía hacerse cargo de cuidarlas, “y la respuesta de ellos fue venir a rescindir el contrato, con lo que yo no estuve de acuerdo”.

SE REVIRTIÓ EN SU CONTRA

Molina de Morice interpuso una demanda por incumplimiento de contrato y reclamos por daños a su propiedad, pero esta causa ya fue archivada en el Juzgado de Distrito Civil de Rivas, según lo confirmó la titular de esa dependencia, Jenny Chávez Zapata.

En cambio en contra de doña Olga se abrió una demanda por parte de Guanaranja de Nicaragua por supuestos daños y perjuicios, por la suma de dos millones de dólares, y en esta causa hasta le embargaron todos los bienes a Molina de Morice.

“Me dejaron atada, no puedo trabajar mi propiedad, ni hacer préstamos, ni nada por ese embargo, eso es un daño más, aparte del que me le hicieron a la propiedad”, lamentó la afectada.

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