Por Andrea Rodríguez
LA HABANA/AP
Un grupo de presos políticos cubanos esperaban con sus trámites migratorios preparados la inminente salida hacia España, luego de una exitosa gestión de la iglesia Católica en la isla.
«Ayer domingo nos hicieron los chequeos médicos y los papeles del pasaporte y nos dijeron que estuviéramos listos desde hoy», dijo el lunes a la AP Irene Viera, quien reside en la capital y es la esposa del opositor encarcelado Julio César Gálvez.
Gálvez está en la lista de los 20 presos entregada por la Iglesia que viajarán a España de los 52 presos que serán liberados a lo largo de unos tres o cuatro meses.
«Estoy muy nerviosa con todo esto. Poder reunirme con él sin que sea en una prisión por primera vez en años», expresó.
LIBERARÁN A TRES MÁS
La Iglesia informó este lunes en un comunicado que se agregaron tres personas más a los 17 que estaban en lista: Jesús Mustafá, Omar Rodríguez y Antonio Díaz.
Los familiares de los presos que viven en provincia fueron trasladados el fin de semana hacia un centro militar en la capital donde esperarán la salida. Algunos reportaron que les anunciaron que no verán a sus parientes disidentes hasta que suban al avión.
En La Habana no hay confirmación oficial de cuándo se producirá al menos la primera salida, pero en Madrid un vocero de la cancillería informó que un grupo preliminar de siete disidentes y sus familiares partirá el lunes de Cuba para arribar el martes a España.
Los 52 disidentes que serán liberados en forma paulatina integran el «Grupo de los 75», que fueron arrestados y enviados a los tribunales en 2003 bajo cargos de recibir dinero y orientación del gobierno de Estados Unidos y sus aliados para destruir a la revolución.
Una veintena quedó en libertad a lo largo de estos años por problemas de salud.
El anuncio de la liberación de los 52 disidentes se produjo tras una reunión la semana anterior entre el presidente Raúl Castro, el arzobispo capitalino, cardenal Jaime Ortega, y el canciller español Miguel Angel Moratinos que se encontraba de visita en la isla.
No quedó claro si todos deberán abandonar obligatoriamente el país.
Las gestiones de la Iglesia con las autoridades comenzaron tras la muerte en febrero de un disidente encarcelado debido a las complicaciones de una huelga de hambre y de las interrupciones de marchas de las Damas de Blanco, esposas de varios de los encarcelado de «los 75» por parte de simpatizantes del gobierno y que generaron críticas internacionales.
El diálogo ya había resultado en la liberación en junio del opositor enfermo Ariel Sigler y en el traslado de una docena de disidentes a prisiones cercanas a sus familias.
«Es un paso positivo pero muy limitado, pues no tiene impacto en el mejoramiento de los derechos humanos, sobre todo los civiles al interior de la isla», dijo el lunes a la AP, Elizardo Sánchez, director de la no gubernamental Comisión Cubana de Derechos.