El sindicalista Adolfo Bonilla afirma que el FSLN nunca ha defendido los derechos de los trabajadores; sólo los ha utilizado. LA PRENSA/R.ORTEGA

Vuelve totalitarismo, dice sindicalista

Un veterano sindicalista, Adolfo Bonilla, considera que el movimiento sindical de Nicaragua se encuentra en una “etapa de transición” en que las reivindicaciones laborales han quedado en un segundo plano, porque un sector se convirtió en brazo político de un partido y el otro luce “parco”.

Un veterano sindicalista, Adolfo Bonilla, considera que el movimiento sindical de Nicaragua se encuentra en una “etapa de transición” en que las reivindicaciones laborales han quedado en un segundo plano, porque un sector se convirtió en brazo político de un partido y el otro luce “parco”.

Bonilla presentará el libro Reminiscencias el martes 20 de julio. En éste relata pasajes de la lucha sindical nicaragüense de los años sesenta y setenta, cuando él fue uno de los fundadores y líderes del Movimiento Sindical Autónomo de Nicaragua (Mosan), de inspiración cristiana, que en la década de 1970 se convirtió en la Central de Trabajadores de Nicaragua (CTN), la que aún existe.

Según el sindicalista, este movimiento obrero hoy “no es ni la sombra de lo que fue en aquella época”, porque hasta se dividió en dos agrupaciones, la CTN y la CTN Autónoma.

Bonilla, quien conjugó el sindicalismo, la docencia y el periodismo en aquella época, señala que uno de los objetivos de su obra escrita es demostrar que la lucha sindical no nació en la década de 1980, como el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) ha intentado hacer creer.

El sindicalismo nicaragüense data de mucho antes, “incluso desde los años cuarenta y cincuenta la lucha sindical fue fuerte y logró grandes reivindicaciones, como el Código Laboral y la fundación del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS)”, que aún benefician a la clase trabajadora.

FSLN QUISO BORRAR LA HISTORIA

Los dirigentes del FSLN “borraron de un tapazo todas las luchas anteriores, y lo que ellos estaban haciendo no era sindicalismo. Es decir, no era sindicalismo para beneficio de sus agremiados, sino para beneficio de la revolución, que era otra cosa, porque aunque las consignas demagógicas decían trabajadores al poder y cosas similares, eso era mentira, porque nunca le dieron apoyo real a las organizaciones de los trabajadores para reivindicar sus propios intereses”, enfatiza Bonilla.

Afirma que el Mosan se caracterizó por mantener distancia de los conflictos de la guerra fría y luchar siempre por “forjar el poder organizado de los trabajadores”, pero lamenta que hasta hoy ese objetivo no se ha alcanzado.

“Primero el régimen somocista bloqueaba la lucha sindical de hecho y de derecho, porque el Código del Trabajo, aunque concedió derechos, también restringía y limitaba el ámbito en que se desarrolla el movimiento sindical… Luego el Frente Sandinista la convirtió en su brazo armado, para defender sus intereses”, comenta Bonilla.

ORTEGA NUNCA HA SIDO TRABAJADOR

Una muestra de que el FSLN nunca ha mostrado voluntad para beneficiar a los trabajadores es que ni en el primer gobierno (1979-1990) ni en el actual (desde 2007) han hecho ningún intento de reformar el código laboral.

Anastasio “Somoza García lo aprobó (el Código) para demostrar que era revolucionario, porque todos al principio así se identifican, pero con el tiempo cambian y muestran lo que son. Pero nunca lo modificaron y ahí están todavía todas las trampas para entorpecer la lucha de los trabajadores”, comenta el sindicalista.

“¿Cómo le pueden interesar a Daniel Ortega los trabajadores, si no sabe de qué se trata; él nunca ha sido trabajador, nunca ha sabido lo que es trabajar ocho horas todos los días, si nunca ha trabajado?”, enfatiza Bonilla.
  Este libro  será presentado el próximo martes en la Universidad Americana (UAM).
LA PRENSA/REPRODUCCIÓN

Ortega ha sido Presidente de Nicaragua en dos ocasiones, primero durante la década de 1980, y ahora desde el 2007. En los dos períodos se ha caracterizado por implantar un régimen autoritario.

En el libro Reminiscencias , que contiene pasajes, anécdotas y reflexiones de la vida política y sindical, Bonilla explica que la actual Federación de Trabajadores de la Salud (Fetsalud) surgió del Mosan y en su momento rompió los esquemas, ya que organizaciones de este tipo no están contempladas en el Código Laboral.

En 1980 el FSLN tomó por asalto a Fetsalud, “prácticamente a mano armada”, durante la realización de un congreso, según las memorias de Bonilla.

NICARAGUA DE NUEVO AL TOTALITARISMO

En Reminiscencias Adolfo Bonilla lamenta que todo lo que se le criticaba a la dictadura somocista “los sandinistas” lo han adoptado “a manos llenas”, sin ningún rubor y con una “soberbia y prepotencia” que supera con creces la del clan de los Somoza.

El sindicalista advierte que “hacia allá va de nuevo Nicaragua”, porque los Somoza mantuvieron por décadas una de las dictaduras más férreas de América Latina, pero el régimen sandinista desplegó “y está sentando las bases para hacer de nuevo y si es posible para siempre” un completo totalitarismo, nunca antes visto en este país centroamericano.

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