Ana Salgado
Es tan común que los padres permitan que sus hijos duerman con ellos en la cama, que lo he hecho parte de mi entrevista rutinaria en la consulta. Muchas parejas que llegan a consulta quejándose de falta de sexo reportan que duermen con los niños en la cama y sólo me pregunto ¿cómo esperan tener una vida sexual saludable, plena, libre y placentera con semejante multitud?
Entiendo que en ocasiones es lo más cómodo, evitarse el pleito de todas las noches y sencillamente dormir con ellos. Pero no es lo más recomendable. Los estudios indican que lo más saludable para todos es que los niños tengan limitado el acceso a la cama de sus padres. No es que no podás invitarlos de vez en cuando a jugar todos juntos en la cama, o que no se los pueda traer a dormir con vos en ocasiones muy especiales (si están realmente enfermos), pero lo que no es saludable es que los niños regularmente duerman en la cama de los papás.
En una familia saludable los padres tienen una clara autoridad sobre los hijos y fijan los límites de la relación con ellos. Muchos padres temen que esta jerarquía y estos límites restrinjan el flujo del amor de padres a hijos y viceversa. Muy por el contrario, la jerarquía y los límites permiten un balance de poder dentro de la familia y permite que el afecto y el amor que se dan entre los padres (amor adulto) sea diferente al amor parental que le dan a sus hijos. Cuando estos límites y esta jerarquía no están claras o no se respetan, la relación de pareja en particular y la unidad familiar en general sufren.
Muchos padres que duermen con sus hijos lo hacen más por satisfacer sus propias necesidades afectivas que las de los niños. Cuando los miembros de la pareja no llenan sus necesidades emocionales mutuas, buscan llenar esta necesidad volviéndose excesivamente atentos y emocionalmente involucrados con sus hijos. En este caso, los padres sufren porque el amor que el niño le da no puede sustituir la clase de amor y la intimidad de una relación adulta. A su vez, los niños sufren por estar en la posición de tener que llenar emocionalmente a un adulto, tarea para la cual no están preparados.
Privacidad para hijos y padres
El dormir todos juntos afecta la privacidad. El momento después de acostar a los niños puede ser el único momento que tengan los padres como pareja para relajarse y platicar tranquilos, intimar y hacer el amor.
Asimismo, los niños también requieren de su propio espacio para aprender a lidiar con sus emociones y entender que no necesitan estar siempre con sus padres. Mantener un balance entre el cuido responsable y el espacio personal de cada quien es importante para el sano desarrollo de los niños.
Para comentarios o preguntas sobre sexualidad o relaciones de pareja, pueden escribir a [email protected] o visitar el blog www.tusexosentido.com
CONSEJOS
Enseñándoles a dormir “cada quien en su cama”:
Lo más importante es estar convencida de que querés hacer el cambio y contar con el apoyo total de tu pareja para poder mantenerse firmes hasta el final. Si no crees que podás mantenerte firme a pesar del llanto de tu hijo, entonces ni siquiera lo intentes, sólo empeorarás el problema.
Cuidado con las “tácticas dilatorias”, es decir, todas las típicas excusas que tienen los niños para no irse a dormir. Si estás convencida de que estás haciendo lo correcto y lo mejor para todos te será más fácil no dejarte llevar por sentimientos de culpa por dejar llorar a tu hijo o por el miedo a que se sienta abandonado y se traumatice.
Crear una rutina nocturna que le avise a los niños que ya es hora de dormir.
Si nunca han dormido en su cuarto es recomendable involucrarlos en el proceso de “mudanza”, siempre asegurándote que el niño no sienta que es un castigo sino que el tener un cuarto propio es un premio por ser niño grande.
Lo importante es darles a tus hijos el espacio personal que necesitan para crecer saludablemente y recuperar para vos y tu pareja el santuario de intimidad que debe ser su habitación.
*La autora es terapeuta sexual y de parejas