Comparten una misma profesión, una familia y una sociedad con la cual han ganado prestigio y reconocimiento en su campo. Los médicos dermatólogos Jorge Isaac Neira y Tania Aráuz, de la Clínica Piel de Ángel, viven como pocos una bonita experiencia como pareja y socios a la vez.
Los dermatólogos llevan 24 años de matrimonio y 12 de haber emprendido el proyecto personal de establecer una clínica donde ambos laboran y se complementan como colegas. Por el contrario de lo que se puede pensar están contentos de estar todo el tiempo juntos. “No me puedo aburrir para nada de ella, si cada vez que la veo la veo mejor. Pero además siempre estamos en constante comunicación”, señala el doctor Neira.
Cuentan que no existe el celo profesional entre ellos, porque son los propios pacientes los que eligen por quién desean ser atendidos. “Cuando nos llega un caso especial, lo comentamos, analizamos y valoramos entre los dos. Eso nos ha ayudado a crecer como profesionales y pareja a la vez”, expresa Tania Aráuz.
Y aunque siempre están juntos, el tiempo para la familia es muy importante para esta pareja de médicos que han procreado tres hijos que ya rondan los 23, 22 y 12 años. “Aprovecho el tiempo que tengo para mis hijos. Por ejemplo con mi hija menor vamos al gimnasio y a clases de baile juntas”, expresa la doctora Aráuz.
Novios en sociedad
Una historia parecida la han empezado a escribir con buenos resultados la pareja de novios y socios conformada por Gabriela Barrios Jackman y Jose Hugues, propietarios del restaurante Grill 50, que tiene un año de establecido.
Gabriela narró que la idea de poner el restaurante surge por el deseo de ambos de independizarse de los trabajos que tenían. “Como mi novio es panameño y este restaurente es exitoso allá (Panamá) creímos que aquí también podíamos lograrlo”.
Según Gabriela, ella y su novio han tenido algunas diferencias porque “al principio todo lo hacíamos juntos y cada uno quería hacer las cosas a su manera. Fue hasta que nos dividimos el trabajo que hemos funcionado mejor. Ahora él está en la parte operativa y yo tengo a cargo lo que es el marketing y la imagen del restaurante”.
Aunque pasan mucho tiempo juntos, Gabriela y José han establecido horarios diferentes de trabajo y han dejado un día para ellos solos. “Creo que es bonito extrañarse, por eso tenemos horarios diferentes de trabajo y en nuestro día libre salimos al cine o vamos a otros sitios donde nada tenga que ver el restaurante”.
La base del amor
Sin duda trabajar en sociedad con cualquier persona resulta en ocasiones algo difícil, que requiere de mucho tacto y diplomacia, ¿cuánto más si el socio resulta ser la pareja?
“Realmente que una pareja sean socios a la vez es más difícil y complejo, necesita más tacto y sentido común de ambos. Esta relación de sociedad en pareja puede ser una experiencia enriquecedora y armónica que permite a cada uno descubrir y exteriorizar sus cualidades y capacidades para emprender una empresa o proyecto”, indica la sicóloga María Lourdes Ruiz.
La sicóloga comenta que cuando la pareja vive una sociedad es porque existe una buena relación de pareja y que tiene en común el deseo y propósito de salir adelante emprendiendo un proyecto juntos. “Estas parejas se relacionan adecuadamente entre sí, se respetan y se tratan con cariño y generalmente tienen de base un fuerte amor que los une”.
Añade que “saben considerarse el uno al otro evitando hacer sentir mal a su pareja, y planificando en conjunto todas las actividades”.
Además mantienen cuentas claras tomando en dúo las decisiones importantes, por ello es que continúan su camino tomados de las manos con una visión de futuro y un proyecto de vida donde los dos como pareja son protagonistas.
Doble plusvalía
La sicóloga precisa que de esa forma la empresa sale adelante con más facilidad con el valor agregado o ganancias secundarias que la relación de pareja se fortalece más.
“De manera contraria cuando no hay una buena relación de pareja, lo que sucede es que les traerá más problemas ya que aflorarán las partes negativas de cada uno: egoísmo, intolerancia, competitividad, envidia, e incide negativamente en el proyecto de la sociedad”.
Agrega que “la pareja débil llega a fastidiarse el uno del otro, se cansan de verse y aguantarse a diario. Llegan hasta a faltarse al respeto y lo que pudo ser bonito se vuelve una situación insoportable”.
La sociedad
Cuando en la relación de pareja hay conflicto pueden aflorar en el trabajo y perjudicar los resultados, por eso es importante hablar y actuar con la mayor madurez.
La sicóloga aconseja que cuando se va a formar una sociedad en pareja se debe planificar, dejar bien sentadas las bases sobre las cuales se va a cimentar la relación de negocio, aclarando de una buena vez lo que está permitido y lo que no, y la función de cada uno.
Además tienen que redactar normas, alcances y limitaciones del proyecto, los objetivos que se persiguen. El horario y tiempo que cada uno le dedicará al trabajo; el capital invertido, cuánto aportará cada uno. “Es importante que todos esos aspectos queden escritos y notariados”.
Se debe estipular quién representará la empresa a nombre de quién estarán la cuentas, lo mejor es que el negocio esté a nombre de ambos y que al igual tengan dos firmas libradoras.
Se aconseja que en la caja esté una sola persona con el control del dinero, tanto del ingreso como del egreso. Si se van a realizar pagos deben ser planificados en conjunto.
Si el negocio anda bien se puede disponer de un salario básico para las necesidades personales de cada uno.
“Si la relación es fuerte, estar siempre juntos será agradable, no hay problema porque siempre tendrán diálogo y respeto y van sobre un mismo camino. Pero si es débil, ésta puede ser una buena oportunidad para conocerse mejor y cambiar”.
Los “No” que debe tomar en cuenta
La sicóloga María Lourdes Ruiz, catedrática de la Facultad Regional Multidisciplinaria de UNAN-Chontales, señala que cualquier empresa o negocio que se inicie en pareja debe estar basado en normas, respeto y comunicación.
No exhiba las debilidades de su socio y pareja delante de la clientela o de los trabajadores.
No menosprecie la labor del otro.
Se debe hablar como “nuestra empresa” y no decir “mi empresa”.
No trate a su pareja como si fuera una empleada más. Dele siempre el lugar que le corresponde como socia o socio.
No mantenga confidencias personales con los trabajadores respecto a su pareja.
Si se incluye a familiares en el negocio, establezca desde un principio sus funciones y sus derechos para evitar confrontaciones.
Establezca un horario de entrada y salida.
No culpe a su pareja de un fracaso, lo mejor es revisar en conjunto para ver por qué y dónde se está fallando.
No olvide que son un dúo, un equipo indisoluble. Cuando hay debilidades hay personas que aprovechan la oportunidad.
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