CABLES COMBINADOS
Al cumplirse ayer un año del golpe de Estado a Manuel Zelaya como presidente de Honduras, la división entre la sociedad hondureña sigue igual desde ese derrocamiento, con un Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) que exige una Constituyente y el regreso sin condiciones del ex presidente, y los que apoyaron su derrocamiento.
El movimiento afín a Zelaya acusa a algunos de los más cercanos colaboradores del ex mandatario en su gobierno, de haberlo traicionado. El mismo Partido Liberal que llevó al poder a Zelaya se fraccionó en pedazos con corrientes que apoyaron el golpe de Estado y otros que lo condenaron, pero que se han declarado “Liberales en resistencia” sin ser miembros del FNRP.
Para el resto de los hondureños, la crisis política tras el golpe de Estado solamente agudizó la precaria situación de este país marcado por la pobreza, deficientes sistemas de educación, salud y justicia; con altos índices de desempleo y crecimiento demográfico; inseguridad y una corrupción galopante.
Por su parte, el principal protagonista de esta historia, Manuel Zelaya, aún culpa a Estados Unidos de su derrocamiento. En una carta dirigida a sus simpatizantes hondureños, el ex presidente expresa que “Hoy (ayer) ya sabemos por los hechos ‘ex post golpe’ que lo que entonces sospechamos se ha confirmado: los EE.UU. estuvieron atrás del golpe de Estado”, según el comunicado, en el que agregó que “ya se han aclarado las causas y los actores intelectuales de ese crimen que se mantenían ocultos”.
Según Zelaya, “todo indica que el golpe fue planificado en la base militar de Palmerola”, que fue establecida por Washington en 1984, a 70 km al norte de la capital hondureña.
EE.UU. SALE AL PASO
Estos señalamientos fueron rechazados ayer, una vez más, por Estados Unidos. La portavoz de la Oficina para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Virginia Staab, indicó que Washington “(…) no tenía conocimiento previo ni estaba involucrado en el golpe” de Estado que derrocó el 28 de junio de 2009 a Manuel Zelaya.
Zelaya también lamentó el “retroceso de la democracia” en Latinoamérica y ayer aseguró que el Gobierno de Lobo, del Partido Nacional y que asumió el poder el 27 de enero último, tras ganar las elecciones del 29 de noviembre de 2009, “está plegado totalmente a los intereses norteamericanos”.
El ex mandatario solicitó a América Latina que se una “para fortalecer la democracia, seguir creyendo en ella, pero nunca más volver a la violencia y mucho menos al militarismo”, agregó.
APOYO DEL ALBA
A la línea anterior se sumaron los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), que ayer ratificaron su solidaridad con el “pueblo hondureño” y apoyaron su “lucha por la restauración de la democracia”.
Este grupo exige “que cese la represión y los asesinatos políticos, y asimismo que se le garantice a Manuel Zelaya plenos derechos políticos para regresar a su patria”.
ACUSACIONES A LOBO
Ayer Amnistía Internacional (AI) acusó al Gobierno de fracasar en su política de lucha contra las graves violaciones de los derechos humanos. El organismo denunció que hasta el momento nadie ha sido acusado o castigado por los abusos, que incluyen actos de violencia y detenciones arbitrarias por parte de las fuerzas de seguridad, cierres de medios de comunicación y censura a periodistas y violencias sexuales contra niñas y mujeres. Y se han abierto muy pocas investigaciones.
Tras lo anterior, para Honduras el panorama económico de este año es desesperanzador porque el crecimiento apenas llegará al 1,5 por ciento, según el Foro Social de Deuda Externa de Honduras (Fosdeh), aunque fuentes del Gobierno de Lobo afirman que oscilará entre el 2,2 y 3,2 por ciento.
Lobo ha alcanzado algunos logros en lo político con el restablecimiento de relaciones diplomáticas y consulares con 86 de unos 103 países con los que Honduras ha tenido esos vínculos, mientras que organismos financieros internacionales le han ofrecido importantes desembolsos a partir de este año.
Lo más difícil para el mandatario es la reconciliación de un país que además es altamente vulnerable a fenómenos naturales.
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