ZONA DE GOOOL
Aun con la poderosa demostración de Portugal frente a Corea del Norte, la violenta reacción de Argentina en su duelo ante Corea del Sur y el equilibrio que mantuvo Brasil a pesar de la terrible actitud asumida por Costa de Marfil, el nivel futbolístico mostrado en la Copa Mundial de Sudáfrica sigue en entredicho.
Salvo algunos momentos espectaculares que pueden ser enumerados fácilmente, todo hace indicar que la eficacia es
la principal búsqueda de varios de los equipos considerados grandes, mientras que otros descargan su frustración a través del juego violento, como ocurrió con los marfileños ante los brasileños.
Peor ha sido la situación vivida por conjuntos como el de Francia, quienes a su discreto desempeño en el campo, han agregado una terrible indisciplina que dejó como corolario la expulsión de Anelka, después de irrespetar a su entrenador, quien evidentemente tampoco ha dispuesto de la habilidad para manejar la situación.
Me alegra mucho la victoria de Chile sobre Suiza, porque fue un premio para un equipo que buscó la victoria, que apostó por un juego ofensivo, y no por ése que hace énfasis en tácticas defensivas como los mismos suizos, que se arrinconan y dejan jugar a los demás, para salir luego en busca de un pelotazo que les haga ganar.
En líneas generales, ha habido un buen desempeño de los equipos latinoamericanos. Han llegado a Sudáfrica en busca de la victoria y no de empates, pero no sacrifican el buen futbol a costa del resultado, situación que es distinta entre los europeos que han dejado mucho que desear.
Peor han estado los equipos sudafricanos, quienes a pesar de estar en su continente, con el calor de su público y disponer de ventajas físicas extraordinarias sobre sus oponentes, han querido descargar la ira que les genera el fracaso, optando por el juego violento, que no sólo afecta el espectáculo, sino hasta las carreras de los lesionados.
La esperanza que existe, es que el nivel futbolístico mejore a partir de la próxima etapa, en la que estarán ubicados los conjuntos de mayor calidad. A la vez será un nuevo chance para que equipos que han quedado en deuda, y que exigidos por la circunstancia de poder quedar fuera en un solo duelo, pongan toda la carne sobre el asador.
El fanático desea la victoria de su equipo, y por lo general, a como sea, pero para el aficionado que es capaz de valorar y apreciar el buen desempeño hasta del equipo que le es antipático, el Mundial ha estado por debajo de las expectativas. Menos mal que hay terreno por recorrerse y se dispone del tiempo para limpiar la imagen de un torneo hasta ahora discreto.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 C