GINEBRA/AFP
Una declaración común de 56 países que denuncian la represión en Irán provocó este martes airadas reacciones de varios países y la suspensión durante varias horas de los trabajos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que sesiona en Ginebra.
La declaración, por iniciativa de Estados Unidos, fue finalmente leída en la tarde por la representante de Noruega, Bente Angell-Hansen, en nombre de 56 países europeos, de América del Norte y del Sur y de Asia-Pacífico.
Entre los firmantes, figuran 16 Estados miembros del Consejo de Derechos Humanos.
Por la mañana, apenas pronunció la palabra Irán, la representante de Noruega fue interrumpida por el representante iraní que presentó una moción de orden aduciendo que el reglamento prohibía mencionar a un país específico en el debate en curso.
El presidente del Consejo, el embajador belga Alex Van Meeuwen, rechazó la objeción iraní y se disponía a dar la palabra de nuevo a Noruega cuando tuvo que enfrentar una verdadera salva de mociones de orden y peticiones de ceñirse al reglamento.
Uno tras otro, Pakistán (en nombre de la Organización de la Conferencia Islámica ), Nigeria (por el grupo africano), Egipto (no alineados), Cuba, Nicaragua, China, Venezuela, Bolivia, Sudán, Malaisia, Corea del Norte, Argelia y Siria intervinieron para pedir que se prohibiera hablar de la situación de un país específico, al argumentar el carácter «temático» del debate del día.
Tras varias escaramuzas reglamentarias, la sesión fue suspendida hasta a mediados de la tarde.
Al cabo de varias horas de negociaciones, los diplomáticos llegaron a un acuerdo por el cual se autorizó la lectura de la declaración sin que posteriormente pueda ser invocada como precedente.
Angell-Hansen retomó la lectura de la declaración que denuncia «la ausencia de avances para la protección de los derechos humanos en Irán, particularmente desde los acontecimientos consecutivos a las elecciones de junio de 2009.