La pelea está a punto de comenzar. Antonio Menesses examina a su contrincante. Es un hombre bajito y moreno, de unos 30 años. Se saludan mutuamente y esperan la señal del juez. Este levanta su brazo y lo deja caer. La pelea ha iniciado.
Antonio se acerca a su adversario. El corazón le late como un caballo desbocado. El sudor perla su frente y las manos le tiemblan. De pronto, una poderosa patada se estrella contra su pecho, y los reflejos de Antonio se activan. En una fracción de segundo hace una llave para inmovilizar la rodilla de su oponente, y éste lanza un gemido de dolor. El primer round ha concluido.
Un minuto después la contienda se reanuda. Su oponente le aplica una llave que le hace perder el equilibrio y ambos ruedan por el suelo. El hombre ejerce presión con sus piernas sobre las de Antonio y él trata de zafarse, pero no puede. Ese round ha empatado la pelea, por lo que el tercero será el definitivo.
Antonio hace una llave en los codos de su adversario y lo tumba boca abajo. Luego le aplica la técnica del estrangulamiento y espera unos segundos. Finalmente el árbitro interviene y la pelea termina. El juez apunta a Antonio con el brazo. Él es el ganador oficial.
ARTES MARCIALES MIXTAS
Las artes marciales mixtas son un deporte de combate cuerpo a cuerpo. Este combina golpes y técnicas de distintas disciplinas, como ju jitsu, taekwon do, karate y judo. Se rige por un reglamento que es fruto de la combinación de los que regulan estas disciplinas. Los golpes de puño, las patadas, los agarres, palancas, rodillazos, codazos y estrangulamientos son algunas de las técnicas más utilizadas.
ORÍGENES
Los orígenes de las artes marciales mixtas son aún tema de discusión entre los estudiosos. Algunos creen que se remontan a la antigua Grecia, donde surgió un tipo de combate abierto con pocas reglas llamado el pancracio griego.
Otros creen que tienen su raíz en dos eventos de lucha: el valetudo de Brasil y el shoot wrestling en Japón. El primero es una modalidad de combate donde los luchadores pueden usar cualquier arte marcial o deporte de contacto.
El segundo se caracteriza por la lucha a distancia e incluye técnicas como las patadas, el uso de puños y rodillas, y el agarre. Incluye una modalidad cuerpo a cuerpo que permite cualquier tipo de proyección, como la estrangulación y la luxación. El valetudo y el shoot wrestling están separados por una línea muy delgada. La principal diferencia radica en que sólo el primero permite los golpes en el suelo y el uso de los codos.
INICIOS EN NICARAGUA
No se puede hablar de las artes marciales mixtas en nuestro país sin mencionar al kyoshi Guillermo José González Núñez, el hombre que trajo esta disciplina a Nicaragua.
González Núñez inició su entrenamiento a los 13 años, cuando le pidió a su hermano que le enseñara algunas técnicas de autodefensa del karate.
Años después se trasladó a los Estados Unidos y se puso en contacto con un grupo de personas que practicaban distintas artes marciales en los predios de la universidad donde él estudiaba.
Después se trasladó a Costa Rica, donde practicó karate do estilo kyoskushin kai kan, ju jitsu y judo.
En 1995 regresó a Nicaragua y se llevó una gran sorpresa. El ju jitsu era un deporte totalmente desconocido en su país. Pero esto no lo amedrentó. Decidió abrir una academia con el nombre de Ju Jitzu MMA (las siglas en inglés de artes marciales mixtas) e introducir las artes marciales paulatinamente.
En septiembre del 2001 recibió el grado de Go Dan (cinturón Negro, 5to Dan en karate do y ju jitsu danzan ryu) y el título de Kyoshi o Maestro, convirtiéndose en el único instructor de artes marciales que ostenta este reconocimiento a nivel centroamericano.
Hasta el momento los alumnos de la academia del kyoshi Guillermo han participado en varios campeonatos internacionales: dos campeonatos de karate en Costa Rica, uno en Honduras y otro en El Salvador, cuatro campeonatos de ju jitsu en Costa Rica y el primer campeonato nacional de ju jitsu celebrado en Nicaragua, el 3 de octubre del año 2004.
REGLAMENTACIÓN
Las artes marciales son consideradas una disciplina de alta peligrosidad, por lo que sus practicantes firman un documento donde asumen la responsabilidad de cualquier lesión. Según González Núñez, aun cuando ninguno de sus alumnos ha sufrido daños severos, éstos son muy comunes.
“Quienes practican esta disciplina pueden sufrir fracturas y desgarres musculares, aunque un buen entrenamiento reduce el riesgo en más de un 50 por ciento”, destaca.
Son pocas las reglas que rigen las artes marciales mixtas, pero es importante tomarlas en cuenta a la hora de un combate: No golpear los genitales, no lastimar los ojos del contrincante y no halar el cabello o la barba. Los luchadores tienen un alto grado de exposición, ya que sólo utilizan un protector bucal, una concha en los genitales y unas guanteletas, así que es recomendable seguir una dieta sana, no fumar ni ingerir bebidas alcohólicas y dormir lo suficiente antes de cada pelea.
Los competidores son asignados por categorías que están determinadas por el peso y la cinta del contrincante. Las cintas indican el nivel de preparación y conocimiento de los luchadores: blanca, amarilla, naranja, verde, azul, marrón y negra.
Existen 3 formas de ganar: por puntos, por knockout y por estrangulamiento. Las peleas se organizan en 3 rounds de 3 minutos cada uno, y tienen lugar en una jaula especial con pilares recubiertos por espuma y una malla con protección de plástico. El piso está cubierto por un tatami o colchón que amortigua los golpes.
Hasta el momento, debido a que las artes marciales son una disciplina incipiente, el kyoshi González Núñez las considera una buena forma de ganar seguridad y autoestima.
“Las artes marciales mixtas son la mejor forma de defenderte en un país tan violento como éste, porque usas las armas de tu oponente en su contra. Afinas tus reflejos y te liberas del estrés del día a día”, subraya.
Ángel Díaz, alumno de la Academia Ju Jitzu MMA, asegura que las artes marciales mixtas son una excelente alternativa para mantenerte en forma.
“Practicar artes marciales mixtas requiere esfuerzo y dedicación, porque los entrenamientos demandan gran esfuerzo físico. Desde que lo practico he bajado 10 libras”, finaliza Díaz.
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