Por Carla Fjeld
Es bien conocido que hoy en día los niños comen frecuentemente fuera de casa. Esto implica que están consumiendo comida rápida, mayores porciones, más calorías, más grasas “trans”, más gaseosas, y menos nutrientes y fibra; teniendo como resultado la tendencia de ganar peso en exceso y un alto riesgo de sufrir enfermedades crónicas en la edad adulta.
Tristemente, la verdad es que una vez que se forma el hábito de consumir la comida rápida, es difícil dejarlo. Y hay una explicación científica: Usando técnicas para estudiar la actividad neuronal en el cerebro, se descubrió que con el consumo frecuente de comidas predominadas con los sabores de sal y grasa saturada en la juventud, se establece una dependencia, como una adición. Una vez que el hábito esté establecido, el cerebro manda que la persona sigua comiendo así.
Y lo más triste es que eso pasa antes de que el jovencito pueda ser consciente de lo que le está pasando. Dada la relación entre los hábitos alimenticios y la salud, es importantísimo enseñarle a sus hijos a no sólo ser tolerantes, sino amantes de las frutas y verduras. Pero ¡ojo! El gran desafío es la actitud de la mamá. Si usted dice a sus niños: “amorcito, cómo te quiero” y le da un bombón, está subrayando que los bombones son buenos, que son premios, símbolos de amor.
Y si dice a su niño: “si no comes tus verduras, no te vas de la mesa”, pues, peor todavía, porque el niño crece creyendo que los bombones son símbolos de amor y las verduras son consecuencias de sus pecados. En vez de premiar con bombones, premie a su niño con tiempo juntos en la cocina, planificando lo que van a cocinar juntos, y cocinando juntos, y luego, comiéndolo juntos. Igual, puede sembrar unas verduras o hierbas en el huerto o jardín, y usar las plantas en la cocina.
Recuerde que sus niños le están observando todo el tiempo. Con sus mismas prácticas, está sembrando la actitud y el hábito de sus hijos. Le dice mucho más con lo que hace usted que con lo que le dice. Si usted está tomando interés en la cocina, en el arte culinario, en la calidad y variedad de verduras y frutas, y comidas sanas, pues su hijo va a fijarse y lo imitará.
A veces, para romper el hielo, funciona bien escoger un país en el cual tengan interés (porque el abuelo viajó ahí o porque lo están estudiando en el colegio o porque vino su músico favorito de ahí lo que sea) para investigar su comida y tener una noche en la cual ustedes juntos preparan platillos del país que escogieron. Como les presento en la receta de la semana, hacer una pizza en casa con sus hijos será una excelente manera para empezar.
La pizza es económica y práctica de hacer y se puede incorporar toda clase de verduras. Como idea: Tengan una fiesta, inviten a los amigos de su hijo a la casa, y hagan un concurso: ¿Quién puede hacer la mejor pizza? (Con verduras, ¡por supuesto!)
Restaurante Ola Verde www.olaverdesa.com.ni
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