Por Auxiliadora Rosales
En la educación de los niños no basta con seleccionar una buena escuela y estar pendientes de que asistan a clases; su aprovechamiento escolar depende directamente de la participación de sus padres en la formación de hábitos de estudio.
De ahí la importancia de crear a los niños hábitos de estudios y de lectura desde la edad preescolar. “Es necesario que los niños tengan organizado su tiempo entre sus clases, los estudios de reforzamiento y las actividades de recreación”, señala Mayra Mairena, pedagoga del kínder Los Cariñositos.
Añade: “Los niños alcanzan buen rendimiento académico y tienen buena actitud frente a los estudios sólo cuando se les ha cultivado la disciplina de estudiar por las tardes”.
Para la pedagoga es de vital importancia que los padres organicen el tiempo de sus hijos para reforzar en casa lo que han aprendido en la escuela. “El hecho de que un niño haga sus tareas no quiere decir que ya haya estudiado. El niño necesita hacer sus tareas y reforzar sus conocimientos con la ayuda de un adulto”.
Agrega que “si un niño llega de clases a su casa, lo primero que tiene que hacer es almorzar, descansar un poco y a las tres de la tarde debe estar dispuesto a hacer las tareas y reforzar conocimientos. Este hábito de estudio requiere de tres horas y deberán ser guiadas por un adulto. Ya a las seis de la tarde, el niño puede hacer la actividad que desee, como ver televisión, jugar con sus amigos o andar en bicicleta”.
Otra de las recomendaciones de la experta a los padres de familia es que los niños deben irse a dormir temprano, por lo menos a las 8:00 de la noche, para que al día siguiente se dispongan a ir a clases con todas las energías.
CONTROLE EL TELEVISOR
Para la pedagoga el hábito de estudio y de lectura tiene que iniciarse en la edad preescolar y no hasta que ya son mayorcitos, porque eso le permitirá durante toda su vida ser un buen estudiante. “Ahora los padres prefieren ponerle un televisor o un nintendo en el cuarto de los niños en vez de una mesita de estudio bien equipada para realizar sus trabajos”.
Para la especialista, ningún niño nace con fracaso escolar, sino que son situaciones externas, del entorno familiar, que no le ayudaron a tener una buena formación escolar.
“La apatía por el estudio tiene que ver mucho con que los padres no controlen lo que sus hijos hacen en su tiempo en casa, otras veces los padres son permisibles y ceden al capricho de los niños, lo que sólo perjudicará en su formación”, indica la experta.
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