El Grupo de Apoyo Presupuestario (GAP), que nació en el 2005, ya es historia. Y con ello, el Gobierno de Nicaragua pierde capacidad de gestionar cooperación internacional no reembolsable y se encamina a un franco endeudamiento ante el “hueco financiero” que deja la desaparición de este mecanismo de cooperación internacional.
El GAP, conformado por países, en su mayoría europeos, brindaba a Nicaragua apoyo en forma de donaciones en efectivo al Presupuesto para que el país lo usara a su conveniencia.
A finales del 2008, el GAP decidió suspenderle al Gobierno del presidente Daniel Ortega el desembolso de alrededor de cien millones de dólares a raíz del fraude electoral municipal de noviembre de ese año.
Una fuente diplomática ligada al GAP confirmó ayer que este mecanismo de cooperación desapareció. “Esa página ya la pasamos”, dijo y agregó que cada país está en proceso de reorientación de sus fondos, un proceso que requiere mayor tiempo.
- El economista René Vallecillo consideró que el cierre del GAP es un reflejo de la pérdida de confianza que la cooperación internacional tiene de Nicaragua.
Vallecillo recordó que antes de la creación de este mecanismo de financiamiento, los recursos venían atados en un cien por ciento a proyectos específicos, condición que limitaba al Gobierno en su estrategia de reducción contra pobreza.
Quitar el mecanismo de apoyo presupuestario le quita flexibilidad al Gobierno, le quita capacidad de decisión y le quita autonomía en el manejo de sus finanzas públicas, por lo tanto es un retroceso en que Nicaragua había obtenido un voto de confianza de que los recursos de libre disponibilidad fueran al Presupuesto General de la República, comentó.
Vallecillo coincidió con el economista Mario Arana en que a partir de la reorientación de fondos donados habrá una desfocalización de los esfuerzos por reducir la pobreza.
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Para el ex presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Mario Arana, el cierre de este mecanismo de cooperación de rápido desembolso supondrá para el Gobierno la búsqueda de nuevas alternativas de financiamiento, siendo la modalidad del préstamo la opción más accesible para conseguir liquidez.
Arana mencionó que muestra de eso es que el Gobierno hasta la fecha ha decidido sufragar su gasto, que antes era financiado con donaciones que aportaba el GAP, con créditos provenientes del Banco Mundial (BM) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
“El Banco Mundial y el BID básicamente han pasado a suplantar en montos lo que antes estaba haciendo la contribución de los países europeos. Desde un punto financiero no se va a tener donaciones, sino que se va a tener préstamos”, apuntó.
De igual manera, Nicaragua perdió un espacio de diálogo y gestión de ayuda internacional para agilizar su programa de lucha en la reducción de la pobreza, consideró Arana.
Entre el 2005 y 2006, el GAP desembolsó 142.4 millones de dólares, según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN).
Entre el 2007 y 2010 los países miembros del Grupo de Apoyo al gasto público tenían planeado el desembolso de 258.3 millones de dólares, con un promedio anual de 86.2 millones de dólares, según datos del programa económico financiero del BCN correspondiente.
“Era una cooperación totalmente flexible; o sea lo podía asignar a gasto corriente o gasto capital. Tenía la prerrogativa absoluta en el marco de la estrategia de reducción de la pobreza, es su principal virtud. Digo es porque ahora nos entra la plata como deuda, no como donación”, explicó Arana.
Además del BM y el BID, el GAP estaba integrado inicialmente por Reino Unido, Suiza, Alemania, Suecia, Finlandia, Holanda, Noruega y la Comisión Europea. Posteriormente se retiraron del Grupo Suecia y el Reino Unido.
“El monto total del apoyo presupuestario por parte de los donantes unidos en el (Grupo de Apoyo Presupuestario) garantiza una parte sustancial (alrededor del siete por ciento) del Presupuesto General de la República. Mientras el Gobierno de Nicaragua cumpliera con los “principios fundamentales” establecidos en el AFC (Acuerdo Financiero Común), se seguirá (en principio) dando el apoyo presupuestario”, señala en su portal electrónico la Embajada de Holanda, en su apartado sobre cooperación con Nicaragua.
Tras la suspensión de los desembolsos provenientes del GAP a raíz de las denuncias de fraude electoral en el 2008, el Gobierno inició el año pasado un intenso cabildeo que llevaron incluso al canciller Samuel Santos a Bruselas para intentar destrabar los casi más de 60 millones de dólares que aportaría la UE, sin obtener resultados positivos.

Ante el profundo desfinanciamiento del gasto público, en el 2009 el Gobierno se vio obligado a aplicar tres reformas al Presupuesto, siendo Salud y Educación los sectores más afectados por esa medida.
“El cierre va a afectar el avance en la modernización que el país requiere y que con la cooperación venía haciendo y que se había acordado”, aseguró Arana.
A criterio del economista René Vallecillo, la reorientación de la cooperación internacional afectará directamente la estrategia de reducción de la pobreza porque, si bien los donantes aplicarán otra modalidad de apoyo a Nicaragua, esa medida traerá consigo más trabas burocráticas.
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